Capitulo 1:
Mar Dulce, codicia amarga

El español Juan Díaz de Solis fue comisionado por la Corona de España para descubrir un paso entre los océanos Atlántico y el Pacífico y partió con una expedición de tres naves. Tras varios tanteos en la actual costa brasileña llegó al estuario del Plata llamándolo "Mar Dulce" sin sospechar de haber arribado al río más ancho del mundo en el verano meridional de 1516.

Las principales tribus indígenas en el hoy territorio argentino. Algunas tribus fueron rechazados por las armas por los conquistadores y los militares argentinos y otras se fueron mestizando. Hoy día son olvidadas por la gran mayoría blanca que puebla el país.

Se internó río arriba y fue muerto y canibalizado por los indios charrúas según la historia oficial. Se cree que fue fagocitado por una tribu guaranítica ya que entre los guaraníes hay antecedentes de antropofagia no así con los charrúas.  El segundo intento de encontrar el paso interoceánico fue realizado por Fernando de MagalIanes saliendo de España en 1519. En enero de 1520 llegó al Mar Dulce y, tras explorarlo e intuyendo que ahí no valdría la pena internarse aún más, continuó viaje, bordeando la costa de la actual Patagonia argentina hasta dar con el estrecho que hoy lleva su nombre. Magallanes posteriormente murió en el viaje y la expedición conducida esta vez por Elcano, llegó a Sevilla en septiembre de 1522 completando el primer viaje circunferencial. La Corona española gracias a tan monumental trayectoria supo mejor geográficamente sobre las costas marítimas del sur del continente americano.

La siguiente expedición que llegó al Río de la Plata fue la de Sebastián Caboto. Encargado por la corona española de verificar la ruta de Magallanes partió en 1526. Al llegar a las costas del Brasil recibió noticias de la riqueza de los territorios a los que se llegaba remontando el río de Solís, al que los portugueses llamaban "de la Plata" (de ahí parte el origen del nombre de la Argentina derivado del latín "argento" por plata pensando tal vez que tal río conduzca a las minas argentíferas que estaban en Potosí, actual Bolivia). Abandonando sus objetivos iniciales, Caboto se internó en el Río de la Plata en 1527 y remontó el Paraná en busca de la tierra del "Rey Blanco". Fundó el fuerte de Sancti Spiritus, primera fortificación española en actual suelo argentino cerca de la actual ciudad de Rosario y continuó río arriba, descubriendo el curso de los ríos Paraguay y Pilcomayo.

Al mismo tiempo que Caboto realizaba esta expedición llegó al Paraná Diego García de Moguer, que también había firmado acuerdos con el rey de España. Caboto y García se pusieron de acuerdo para continuar juntos, pero la hostilidad de los indios, que destruyeron el fuerte de Sancti Spiritus en 1529, les obligó a regresar a España con la misión inconclusa.

Para impedir la codicia portuguesa sobre las presuntas riquezas del río de la Plata para lograr un tipo de reconocimiento diplomático sobre dichas costas, la corona de España envió a Pedro de Mendoza, investido con el título de "Adelantado del Río de la Plata". Mendoza salió del puerto hispánico de Sanlúcar de Barrameda en agosto de 1535 teniendo como objetivo alcanzar el mar del Sur desde el Río de la Plata y fundar tres fortalezas en esas tierras. La primera de ellas fue Buenos Aires el 3 de febrero de 1536, con el nombre de "Puerto de Santa María del Buen Ayre" situada en un pésimo puerto natural enfrente del río que siempre ha tenido muy poca profundidad y expuesto a fuertes vientos desfavorables. Juan de Ayolas, teniente de Mendoza, realizó una expedición hacia el norte y fundó, en la desembocadura del Paraná, el fuerte de Corpus Christi. En abril de 1537 Mendoza enfermo y harto de las hostilidades de los indios vecinos emprendió el viaje de regreso a España, muriendo en el camino. Ayolas, que había quedado al frente de la expedición, recorrió el Paraná y el Paraguay y se internó en las tierras del noroeste de las que nunca regresó.
 

Fundación de Asunción, madre de ciudades

Tras la desaparición de Ayolas, su lugarteniente, Domingo Martínez de Irala cansado de las hostilidades de los indios locales, resolvió despoblar Buenos Aires en 1541 y trasladar su población a Asunción, que había sido fundada el 15 de agosto de 1537 por Juan de Salazar.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue el segundo adelantado del Río de la Plata. Partió de Cádiz el 2 de diciembre de 1540 y al llegar a las costas del Brasil se enteró de la muerte de Ayolas y de la situación real del Río de la Plata. Decidió dividir la expedición, y mientras él y 250 hombres iniciaron la marcha a pie, el resto continuó la ruta acostumbrada. Núñez llegó a Asunción el 11 de marzo de 1542 y recibió el mando de manos de Irala. Fracasados los intentos de Álvar Núñez de llegar a la Sierra del Plata, fue sorprendido por un motín de sus oficiales, que lo enviaron detenido a España (1544) y devolvieron el mando a Irala. Éste preparó una nueva expedición a Perú, adonde finalmente llegó a través del actual Chaco paraguayo, descubriendo con sorpresa que esas ricas tierras ya estaban ocupadas por otros españoles. Serían éstos quienes desde el Perú iniciarían la corriente destinada a poblar la región de Tucumán. Así fue como Juan Núñez de Prado fundó, en las cercanías de la actual ciudad de Tucumán, una población llamada Ciudad del Barco en 1550.
 

Más fundaciones de ciudades

Fundación de Córdoba por Jerónimo de Cabrera en 1573.

El sucesor de Prado, Francisco de Aguirre, fundó la ciudad de Santiago del Estero (junio de 1553), que fue el origen de la gobernación de Tucumán, independiente de Chile y bajo jurisdicción directa del Perú. La nueva gobernación bordeaba en una región la cordillera de los Andes, pero más al sur, a la altura del paralelo 30. Chile tenía jurisdicción de este lado de la cordillera, en la región llamada Cuyo. En estas tierras, dependientes de Chile, fundó Pedro del Castillo la ciudad de Mendoza el 2 de marzo de 1561 y también fue fundada la ciudad de San Juan de la Frontera el 28 de marzo de 1562 esta vez por Juan Jufré.

La corriente del Norte prosiguió la fundación de ciudades: Diego de Villarroel fundó la ciudad de Tucumán el 16 de marzo de 1565; Jerónimo de Cabrera la de Córdoba 6 de julio de 1573 y el villorrio de San Luis.

Las principales corrientes poblacionales del actual territorio argentino. Cabe notar que desde el este (España) se fundó primero Buenos Aires y al ser abandonada, el resto de las ciudades de dicha corriente fueron fundadas desde Asunción, hoy capital de la República del Paraguay.

Procedente de Asunción y con pobladores nacidos en la gobernación del Paraguay, Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe el 15 de noviembre de 1573 y posteriormente refundó Buenos Aires el 11 de junio de 1580. Quedó abierta así la latente "puerta a la tierra", independizando al Río de la Plata de la hegemonía peruana.

A su vez, la corriente proveniente del Perú fundaba varias ciudades: Salta, por el gobernador Hernando de Lerma, el 16 de abril de 1582; Todos los Santos de la Nueva Rioja, por el gobernador Ramírez de Velasco, el 20 de mayo de 1591 y San Salvador de Jujuy, por el capitán Francisco de Aragañaraz, el 19 de abril de 1593.

El adelantado Juan Torres de Vera y Aragón fundó la ciudad de Corrientes el 3 de abril de 1588. Le sucedió como gobernador Fernando de Zárate, residente en el Perú, a quien también se designó gobernador del Tucumán (1593). En 1597 el cabildo de Asunción eligió a Hernando Arias de Saavedra apodado como Hernandarias gobernador del Río de la Plata. Hernandarias, que fue el primer criollo que obtuvo este cargo, comprendió que Buenos Aires (entonces centro económico preponderante por tener salida corta al mar) y Asunción (centro político) eran dos centros diferentes y solicitó la división de la gobernación, lo que fue aceptado por la corona (1617). Esto a la larga marcó el declive político y económico de Asunción a favor de su hija, Buenos Aires.
 

Los sobresaltos de una colonia lejana

Organizada la gobernación del Río de la Plata, el puerto de Buenos Aires comenzó a adoptar características de ultramar. Por el puerto entraban esclavos y salían productos de contrabando, sebo y cueros, que se obtenían cazando el ganado cimarrón que vagaba por las pampas, en las inmediaciones de la ciudad. Los porteños, así llamados los habitantes de Buenos Aires por pertenecer a un puerto, preferían hacer comercio de contrabando ya que según leyes coloniales, Buenos Aires no podía comercializar directamente sin la lejana Lima de por medio. Eso era un absurdo que se subsanó con la posterior creación del virreinato del Río de la Plata pero enquistó hasta el día de hoy en la mentalidad de los argentinos la cultura del contrabando y la práctica de eludir el cumplimiento de las leyes.

Buenos Aires, 1599, grabado por Úlrico Schmidl. Las viviendas eran de adobe con techo de paja único material disponible.

Los gobernadores de esta región tuvieron tarea ardua con dos problemas: el contrabando y Colonia del Sacramento, fundada por los portugueses en 1680 sobre el Río de la Plata para hacer un pie en una costa del estratégico Plata. Por esta colonia se plantearon varios conflictos entre España y Portugal. Mientras las fuerzas militares de Buenos Aires se apoderaban de ella, los acuerdos establecidos entre España y Portugal mantenían la situación anterior. En 1713, por el tratado de Utrecht, los ingleses lograron autorización para introducir esclavos, lo que les sirvió para organizar el contrabando por el puerto de Buenos Aires. Para contener a los portugueses en su pretensión sobre el Río de la Plata, España encomendó al gobernador Mauricio de Zábala la fundación de Montevideo en el año 1725.

En la región del Tucumán dependiente del Perú, se progresaba muy lentamente. Córdoba tuvo su universidad en 1622, obra de fray Hernando de Trejo y Sanabria. Las minas daban trabajo a indios y mestizos pero de manera forzada según el sistema de mitas y encomiendas en el cual el que les proveía de trabajo debía ocuparse del bienestar (viviendas adecuadas, comida, abrigos, catequización) de los indígenas. Los españoles solo cumplían con la parte de explotarlos descuidando sus deberes contraídos. Era prácticamente un sistema de esclavitud aberrante.

Los jesuitas (miembros de la Sociedad de Jesús dependiente de la Iglesia Católica) se ocuparon de evangelizar, educar y dotar con empleos a los indios principalmente guaraníes (en la zona del sureste del Paraguay y noreste de la Mesopotamia argentina ) y fueron la clara excepción del sistema explotador del hombre blanco sobre los indios. Durante ciento sesenta años, los jesuitas debieron defenderse y a los indios de los ataques de los invasores portugueses (bandeirantes) y de los propios españoles quienes recelaban de las probables riquezas jesuitas.

La Patagonia fue ocupada nominalmente en la segunda mitad del siglo XVI por España, que nombró gobernador a Pedro Sarmiento de Gamboa. Por el año 1587 el pirata inglés Tomás Cavendish anduvo por la zona. Lo mismo hicieron los holandeses Le Maire y Schouten, que recorrieron la parte meridional. La ocupación definitiva de la Patagonia de parte de los blancos la realizaron los jesuitas, que fueron expulsados del Río de la Plata y de América en 1767 quedándose los españoles con los títulos de posesión de los territorios patagónicos y de las Misiones guaraníes borrando fácilmente el tesón y los esfuerzos de los padres jesuitas dedicados hacia el pueblo guaraní. Hoy día las ruinas jesuíticas son el mudo testimonio de su paso por la Historia.