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Actual y polémico billete de 20 pesos argentinos con el rostro de Juan Manuel de Rosas. La dama del medio es su hija,
Manuelita.
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La Convención Nacional reunida en Santa Fe condenó el crimen de Borrego y encargó a Estanislao López y Juan
Manuel de Rosas las operaciones confederadas contra Lavalle. Este fue derrotado, pactó con Rosas y se retiró momentáneamente del escenario político. Rosas obtuvo el nombramiento de gobernador de Buenos
Aires el 6 de diciembre de 1829. Como Paz había agrupado a las provincias del centro y del norte (agosto de 1830) bajo su mando en una liga política y militar de ideología unitaria, Buenos Aires, Santa Fe, Entre
Ríos y luego Corrientes se unieron en el Pacto Federal el 4 de enero de 1831. Pronto comenzaron las hostilidades entre ambos bandos, pero al caer
prisionero el general Paz (marzo de 1831) se acabó la Liga del interior, con la posterior incorporación de todas las provincias disidentes al Pacto Federal.
Eso aumentó peligrosamente el poder de Rosas quien se convirtió en el jefe del partido federal. Al frente del gobierno realizó
una tarea rigurosa tendiente a restablecer el orden por medio del terror utilizando parapoliciales organizados bajo el nombre
de la "Mazorca" y sanear las finanzas de la provincia, gobernando con mano dura. No dejó dudas acerca de su decisión de
acabar con los unitarios por cualquier medio válido a su alcance de manera que muchos argentinos que no acepten llevar
cintas color rojo punzó en sus sombreros o solapas empezaron a emigrar para salvar sus vidas. En esos momentos los
federales controlaban el país desde Buenos Aires (Rosas), el Litoral (Estanislao López) y el Interior (Facundo Quiroga). Al final
prevalecieron las ideas de Rosas sobre la inconveniencia de reunir un congreso constituyente en aquellos momentos muy probablemente para poder prolongar el dominio de su provincia sobre el resto de la Confederación.
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Los negros realizan un cambombe en honor al "Restaurador de las Leyes"
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Finalizado el primer mandato de Rosas, le sucedieron los breves
gobiernos de Ramón Balcarce (17 de diciembre de 1832 al 4 de noviembre de 1833), Juan José Viamonte (noviembre de 1833 al junio de 1834) y Manuel Vicente Maza (junio de 1834 al marzo de 1835).
Durante este período se produjeron: la ocupación británica de las islas Malvinas (3 de enero de 1833) que era territorio bajo administración porteña, la revolución "restauradora", propiciada por los rosistas
(octubre de 1833), y el asesinato de Juan Facundo Quiroga (16 de febrero de 1835) en Barranca Yacó. Este último hecho conmovió a Buenos Aires, donde el gobernador, Maza, dimitió; fue sustituido por
Rosas, a quien se confió la Suma del Poder Público (7 de marzo de 1835) inaugurando una larga y triste dictadura en la cual Rosas administraba Buenos Aires con propiedad pero considerando el resto de la
Confederación solo como un feudo a cual sacarle mejor provecho para su provincia. Se cree que Rosas urdió la muerte de Quiroga para evitar un mayor protagonismo de ese último para luego aprovechar la
conmoción para regresar rápido al poder y echarle la culpa a los unitarios del luctuoso hecho ya que los unitarios tenían fama
de ensayar crímenes políticos sangrientos. Nadie se olvidaba de la agresión de Alvear contra los orientales veinte años atrás ni el desafortunado fusilamiento de Dorrego de modo que el unitario era fácil de culpar.
Entre 1832 y 1833 Rosas se dedicó a una campaña al desierto para combatir al indio con un claro propósito: anexionar más
tierras a su provincia, Buenos Aires que era más chica en ese entonces que La Rioja por ejemplo. Concluida la misma, Buenos Aires pasó a ser la más grande hasta el día de hoy.
Rosas no titubeó en aplicar medidas drásticas inclusive asesinas para destruir al partido unitario. No admitía oposición alguna
y transformó en una verdadera mística cuasi religiosa la defensa de la "Santa Federación". Llegó al punto de hacer bordar en
el pabellón azulceleste (casi oscurecido a tal punto que era azul prusia) y blanco el lema en rojo punzó "Viva la Santa
Federación. Mueran los salvajes unitarios" y exigir que los hombres lleven escarapela de color encarnado y que las mujeres
lleven un mantillo rojo punzó encima de sus cabezas. El que hacía caso omiso, recibía la para nada placentera visita de la
"Mazorca". Rosas era el "Restaurador de las Leyes" y buscaba en cierto modo regresar la vida colonial de la época del Virreinato a la ciudad de Buenos Aires.
La oposición, sea unitaria o más bien antirrosista, se organizó en los países limítrofes, sobre todo en el Uruguay, desde donde
se complotaron levantamientos e invasiones para derrocar al déspota de la Confederación Argentina. Su gobierno se vio, pues
, continuamente entorpecido por hechos de armas que no le dieron descanso. Las principales reacciones contra Rosas fueron
en el interior: Salón Literario (1837) y Asociación de la Joven Argentina (Asociación de Mayo), con los brillantes intelectuales
Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi y Juan María Gutiérrez (1838); el levantamiento de Berón de Astrada en Corrientes
(1839); la sublevación de Ramón Maza y su posterior fusilamiento (junio de 1839); la campaña de Lavalle, desde 1839 hasta
su derrota y muerte por asesinato en el Norte en 1841; la coalición del Norte (1840) con Marco Avellaneda, y la derrota de los Madariaga en Corrientes (1846).
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Combate de Vuelta de Obligado. Los buques enemigos lograron cortar el cordón de botes mas fueron acosados por tiros desde
las orillas; la expedición fue un fiasco.
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En el plano exterior cabe mencionar la guerra con Bolivia (1837-39) que
fue innecesaria y breve, el bloqueo francés (1838-40) y la intervención francobritánica (1845). Rosas se mostró irreducible en lo referente a la exclusiva soberanía argentina sobre los ríos interiores, cuya libre
navegación reclamaban insistentemente los diplomáticos (y sus vecinos brasileños, uruguayos y paraguayos). La incursión armada francobritánica en el río Paraná para abrir los ríos al libre comercio
sufrió un duro revés, ya que no logró sus propósitos, como reflejan los combates de la Vuelta de Obligado (20 de noviembre de 1845) y el Quebracho (1846), donde poderosas escuadras extranjeras sufrieron
estragos y grandes pérdidas. Rosas había recibido de San Martín su sable corvo en señal de aprobación por la defensa de la soberanía nacional pero lo que pocos saben es que Rosas una vez intentó negociar
el trueque de la soberanía de las islas Malvinas ya ocupadas por los ingleses por un cese de pago de deudas con la banca inglesa como se verá más adelante en el capitulo de las Malvinas.
Rosas se mantuvo en el poder desde abril de 1835 hasta febrero de 1852. En esos 17 años se gozó de paz
interna o internacional sólo en 1835 y 1846 aunque la ciudad de Buenos Aires nunca fue afectada directamente por las guerras. En ese mismo periodo se incrementaron la agricultura y la ganadería, aumentó
el número de talleres y artesanos, se introdujo la máquina de vapor, creció el número de propietarios, se afirmó la clase media y se saneó la moneda. Sin embargo la Confederación acusó el impacto de las
guerras sostenidas. Respecto a la organización del país, Rosas creía que la organización provincial debía preceder a la nacional. Las provincias comenzarían por unirse entre sí mediante pactos y acuerdos que las
predispusieran a aceptar un gobierno central.
Caída del Tirano del Puerto
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El entrerriano Justo José de Urquiza ataviado con un europeo sombrero y un criollo poncho
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En el plano internacional, Rosas firmó acuerdos con Gran Bretaña (24 de noviembre
de 1849) y Francia (31 de agosto de 1850), que pusieron fin al bloqueo de los puertos. Concluidos los tratados con Francia y Gran Bretaña, Rosas había triunfado
sobre los movimientos que tendían a derrocarlo, gestados a partir de 1835. Uno de los sitios de mayor oposición a Rosas era Montevideo, donde se encontraban
refugiados la mayor parte de los unitarios. Uruguay se hallaba en permanente guerra civil y Rosas apoyaba a los blancos de Oribe contra los colorados de Rivera
quienes estaban sitiados en Montevideo. Por otra parte en Brasil se temía el afianzamiento de Rosas y un posible triunfo de Oribe en Uruguay que echaría por
tierra las ambiciones nunca renunciadas del emperador sobre estos territorios orientales. Previniendo una guerra con la Confederación, Brasil firmó un tratado
con el gobierno de Montevideo (1849) y se convirtió en el principal aliado de los antirrosistas. Los unitarios radicados en Montevideo aliados con el Brasil lograron
convencer al gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza para que cambie de bando. El entrerriano rompió con la Confederación durante su "Pronunciamiento"
(mayo de 1851), logró la adhesión de Corrientes y firmó un acuerdo con Brasil y Montevideo por el que se creó el Ejército Grande. Las fuerzas aliadas, bajo el
mando de Eugenio Garzón, se dirigieron hacia Montevideo obligando a Oribe a levantar el sitio y firmar la paz (7 de octubre de 1851). Entonces dicha fuerza puso
marcha sobre Buenos Aires. El 3 de febrero de 1852 los ejércitos de la "Santa Federación" eran ruidosamente vencidos en Caseros. Rosas, derrotado y con una
herida en la mano, fue a la casa del ministro británico, obtuvo el permiso de asilo político y de allí a la nave que lo llevó rumbo a Gran Bretaña para nunca más retornar en vida a su terruño. |