Capitulo 15:
El Peludo y el Pelado
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En las elecciones de 1910 se impuso la Unión Nacional, con Roque Sáenz Peña como presidente y el salteño de sangre coya Victorino de la Plaza como vicepresidente, quienes asumieron el gobierno el 12 de octubre e iniciaron una etapa de reestructuración administrativa que culminó en 1912 con la aprobación de una nueva ley electoral que establecía el sufragio secreto y obligatorio. Era lo que largamente buscaron por las buenas y por las malas los radicales de Yrigoyen. En 1914 el tercer censo nacional arrojó un total de 8.000.000 de habitantes. En el plano internacional el gobierno se declaró neutral al estallar la Primera Guerra Mundial pese a los polémicos hundimientos de barcos de pabellón azulceleste y blanco por submarinos alemanes provocando fuertes reclamos populares pidiendo la entrada inmediata a la guerra al lado de Inglaterra. A la Argentina no le convenía eso ya que gracias a la guerra y la devastación de los campos rurales europeos, pudo vender a buenos precios el trigo a los contendientes de dicha tragedia bélica pese a las molestias de la misma puesto que muchos productos importados cesaron de venir al país. El gobierno estimuló la creación de industrias locales para poder reemplazar dichos productos. Así nace formalmente la industria argentina. Roque Sáenz Peña falleció en agosto de 1914 siendo muy llorado por el pueblo argentino pasando a ejercer
Victorino de la Plaza la presidencia. En dicho año también mueren Julio A. Roca y Julio Evaristo Uriburu cerrando así una peculiar era de la política argentina en la cual predominaron los apellidos fuertes como abriendo una
puerta sin oposiciones maquiavélicas fuertes a Hipólito Yrigoyen. El Peludo
Durante el gobierno de Yrigoyen se produjeron graves agitaciones sociales: largas huelgas de obreros portuarios, municipales, de frigoríficos, ferroviarios, de peones agrarios, etc. Entre el 9 y el 12 de enero de 1919 hubo una sangrienta revolución; para reprimirla y poner fin a aquella "Semana Trágica" se hizo necesaria la intervención del ejército. En verdad el gobierno recogió las inquietudes más urgentes de la clase obrera: promulgó leyes de contratos colectivos, de jubilación, de alquileres, etc.; prohibió el embargo de sueldos, jubilaciones o pensiones; propuso salarios mínimos y la obligación de pagar a los obreros en moneda nacional; fomentó la formación de cooperativas agrícolas, etc. También fueron obra suya la reforma universitaria, la creación de la Universidad Nacional del Litoral y la nacionalización de la de Tucumán. Se ha dicho que Yrigoyen fue contradictorio en su política, pero que al final satisfizo a
los que veían en él un hombre que les defendía contra la prepotencia de las oligarquías y un espíritu predispuesto a facilitar el ascenso social de los grupos marginales. El Pelado
En esos años el país sufrió la influencia de una serie de problemas internacionales: la situación económica y financiera mundial, la crisis social y política que se manifestaba con la Revolución rusa y el fascismo italiano, y todo ello coincidiendo con la expansión de los EE.UU. La débil estructura económica del país se conmovió, y ello repercutió en el proceso de ascenso de las clases medias y de los sectores populares. Durante el gobierno de Alvear el comercio exterior aumentó considerablemente, gracias en buena parte a las necesidades de los países europeos que habían sufrido el azote de la guerra. Eran, quizás, los años más felices de los argentinos en toda su azarosa historia. En claro
contraste con el gabinete de Yrigoyen en donde los ministros debían acatar lo que demande el Peludo, los ministros del Pelado
gozaban de nombre propio y armonizaban en sus decisiones. Quizás lo que más lo ilustre fue una tapa de la revista de humor
político de la época "Caras y Caretas" en la cual se mostraba una caricatura de un complaciente Alvear tocando un instrumento musical en unísono con sus ministros quienes tocaban diferentes instrumentos sin desafinar. Otra vez el Peludo En las elecciones de 1928 los antipersonalistas se unieron a los conservadores y presentaron la candidatura Leopoldo Melo - Vicente Gallo. En cambio los personalistas, dueños en ese momento electoral de la Unión Cívica Radical, presentaron nuevamente la de Hipólito Yrigoyen - Enrique Martínez. Correspondió el triunfo a estos últimos, que juraron sus cargos de presidente y vicepresidente, respectivamente, el 12 de octubre de 1928. El descontento sucedió rápidamente al entusiasmo inicial. La oposición comenzó a organizarse a veces empleando métodos ilegales; se acusaba al presidente de descuidar la administración pública y de dilatar la solución de los problemas más urgentes. Si la acción de gobierno de Yrigoyen fue endeble e inorgánica según muchos opositores suyos durante la primera presidencia, en la segunda fue prácticamente nula (mas no se podía hacer algo puesto que el mundo entero no se repuso a la gravísima crisis bursátil neoyorquina del año '29. No había dinero para adquirir productos exportados desde la Argentina, de ahí que se sintió el vacío económico en el país). Se acusaba a sus colaboradores de mantenerlo "rodeado" y aislado de la realidad política del país además de mentar
seguidamente que el Peludo era un viejo senil. Militares y civiles comenzaron a preparar un movimiento para derrocar a Yrigoyen. Final de toda una época de la historia argentina
Un envejecido y vejado Hipólito Yrigoyen fue detenido y conducido a la isla Martín García limítrofe con el Uruguay mientras hordas de partidarios enardecidos contra él destruían su humilde vivienda de soltero y de toda la vida (nunca se casó) ubicada en el porteño barrio de Constitución quemando los pocos y toscos muebles y los muchos libros que poseía el depuesto. |
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