Capitulo 17:
Juan Domingo Perón

El 4 de junio de 1943 una revolución capitaneada por el general Arturo Rawson llevó al poder al general Pedro P. Ramírez. Éste anunció que su gobierno reafirmaría la tradicional amistad con los pueblos de América y respetaría los pactos existentes. Pero el 9 de marzo de 1944 presentó su renuncia ya que debió romper simbólicamente relaciones con el Eje conformado por Alemania nazi, Italia fascista y el Japón presionado por los EEUU y Gran Bretaña lo cual fue mal visto por las fuerzas armadas. Al día siguiente asumió la presidencia de la República el vicepresidente, general Edelmiro J. Farrel.

La neutralidad observada por los gobiernos argentinos durante la Segunda Guerra Mundial se tornó difícil a causa de las presiones de los aliados para que el país tome partido alguno ya que el pueblo era aliadófilo sin duda alguna y las fuerzas armadas tenían indisimulables simpatías pronazis. El 27 de marzo de 1945 el general Farrel declaró simbólicamente la guerra a Alemania y Japón con la guerra ya decidida a favor rotundo de los aliados para luego terminar en un par de meses en Europa y en agosto en el océano Pacífico.

17 de octubre de 1945. Las masas peronistas hasta ponían sus pies en las fuentes de la Plaza de Mayo para poder refrescarse.

Durante su etapa presidencial comenzó a ganar prestigio el coronel Juan Domingo Perón, que se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión, del Ministerio de Guerra y de la vicepresidencia del gobierno provisional. El primero de esos puestos era desechado por los otros oficiales de la revolución del '43 porque había que atender a la "chusma" lo cual era una decidida pérdida de tiempo para ellos. Pero Perón no lo veía así, a través de esos puestos empezó a edificar su imagen de líder que apoya a los trabajadores. Dio discursos por doquier, fatigó pies por todo el país, apoyó públicamente a líderes sindicalistas, amplió los beneficios de jubilación, promovió lo que él manifestaba "la justicia social" en donde no habría más injusticias sociales y que cada habitante del país tenía derecho a una educación, vivienda y trabajo seguros. La conducta política de Perón tenía claros orígenes fascistas, el mismo Perón fue testigo de la maquinaria política fascista de la Italia de Mussolini y decidió imitarlo en un todo incluyendo un culto exagerado a su personalidad. Por todo eso mismo, los mismos oficiales que antes desdeñaron los cargos del coronel Perón se asustaron por su meteórico ascenso político, decidieron expulsarlo del gobierno y ponerlo preso. Sus partidarios organizaron una gran invasión popular que llevó gente muy humilde y desposeída desde el interior, los "descamisados", a la histórica Plaza de Mayo delante de la Casa Rosada para exigir la liberación de Perón, un 17 de octubre de 1945.

Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón

Los anteriormente compañeros de armas y gobierno de Perón se alarmaron de esa demostración inédita de fuerza política, lo liberaron y lo exhibieron en el balcón de la Casa Rosada para evitar desmanes. Ya para ese entonces Juan Domingo Perón tenía asegurada su catapulta hacia la Presidencia de la República Argentina.

Luego de esa manifestación se casó con la popular ex actriz radiofónica Eva Duarte, más conocida como Evita. Esa hija natural de un hombre casado con otra y una mujer desposeída en la pampa, Evita llegó a la gran ciudad para probar fortuna en el cine telúrico y en la radio sin demasiado éxito pero logrando un nombre propio en el ámbito artístico. Para 1944 sucedió el fatal terremoto de San Juan matando a siete mil personas y arrasando literalmente toda la capital de dicha provincia andina. Perón en calidad de ministro de Trabajo y Previsión, estuvo presente para coordinar la ayuda nacional y conoció ahí a Evita que estaba presente para dar y reclamar solidaridad pública. Nace así su romance que no era bien visto por los conservadores compañeros de armas de Perón quienes esperaban una mujer menos extrovertida para Juan Perón como es tradicional en el seno de las Fuerzas Armadas. Con su nueva mujer a su lado y con muchos dirigentes políticos que abandonaron sus partidos de origen funda el Partido Laborista que era su aparato político para organizar una nueva masa popular muy numerosa, formada sobre todo por los nuevos sectores urbanos y también por las generaciones jóvenes de las clases populares de todo el país, que habían crecido en el más absoluto escepticismo político a causa de la permanente falsificación de la democracia que había caracterizado al Régimen conservador.

El dirigente radical Ricardo "Chino" Balbín preso

El 24 de febrero de 1946, en unas elecciones inobjetables y sin fraude de por medio, la candidatura Juan Domingo Perón – Hortensio J. Quijano (unos 1.500.000 votos) triunfó en casi todo el país, pese a la oposición de la Unión Democrática, alianza que unió a la UCR y a sus otrora enemigos políticos encarnizados, los conservadores, que sostuvo la candidatura radical de José Tamborini – Enrique Mosca (unos 1.200.000 votos).

Buenos Aires, ciudad y campiña se poblaba cada vez más de nuevos obreros industriales, que provenían de las provincias del interior y habían abandonado su condición rural miserable en busca de mejores jornales en la industria. El presidente expuso su futura acción de gobierno por medio de un plan quinquenal nacional y ampliamente difundido y, efectivamente, durante los primeros años de su gestión gubernativa se llevaron a cabo muchas obras edilicias y nacionalizaciones de servicios públicos en las cuales Gran Bretaña canceló su deuda con la Argentina de durante la Segunda Guerra Mundial (venta de trigo durante la contienda sin recibir un solo peso) vendiéndole los trenes. Ahí empezó la lenta y larga decadencia de los ferrocarriles argentinos. Se aprobaron numerosas leyes necesarias, que llenaron el vacío existente en la legislación laboral. Sin embargo, no pocas leyes y obras fueron realizadas siguiendo los dictados de una técnica demagógica. Así, en función de un plan electoral preestablecido, se rodeó a Buenos Aires de un verdadero cordón industrial, lo cual aumentó de manera alarmante la ya excesiva concentración humana en torno a esta ciudad, creando graves problemas económicos y sociales. Todo eso se financió con los fondos que logró la Argentina con sus exportaciones durante la última guerra mundial más los depósitos nacionales en el Banco Central de la República Argentina. Por eso a la caída de Perón, la Argentina halló con que no poseía más ahorros propios y empezó a endeudarse con préstamos del exterior naciendo así la hoy terrible y abultada deuda externa que superó largamente los 140.000 millones de dólares en el año 2001 haciendo sentir que la otrora séptima economía mundial había sido un efímero y bello sueño de verano.

A partir de 1949 la mujer argentina tiene el derecho de voto

La reforma constitucional del 1949 propiciada por Perón le permitió presentarse de nuevo como candidato en los comicios generales de noviembre de 1951, en los que obtuvo la reelección. Instrumentos de este segundo triunfo fueron las ramas masculina y femenina del Partido Justicialista (nombre oficial y definitivo del primigenio Partido Laborista) otorgando así a partir del año 1949 el voto a la mujer. El efectivo poder y control que ejercía el gobierno sobre todos los medios de difusión le resultó al fin oprobioso, por cuanto le impidió captar la realidad nacional y el poder de las fuerzas opositoras que cada día crecían más a causa de la tremenda persecución de quien ose criticar al gobierno. Perón contestó enviando a la remota Tierra de Fuego a los dirigentes radicales Ricardo Balbín y Arturo Frondizi amen de perseguir a grandes figuras políticas opositoras como el venerable diputado socialista Alfredo Palacios. La CGT (Confederación General del Trabajo, conglomerado de sindicatos y gremios), que seguía incondicionalmente a Perón en este segundo gobierno, aconsejó al presidente que armara a las milicias populares. A pesar de la política económica, que favoreció a la burguesía industrial en perjuicio de la oligarquía agraria, no se opuso a las inversiones de las multinacionales y mantuvo intactas las estructuras heredadas.

"Evita" Perón, mujer amada y odiada por millones de argentinos. Su cadáver tuvo un increíble periplo entre 1955 y 1974.

Manual escolar de primer grado en el cual se rendía culto al líder peronista

La muerte de Eva Duarte de Perón acaecida el 26 de julio de 1953 (su velorio fue ampliamente publicitado y el periodo de duelo obligatorio desde el régimen para todo habitante de la Argentina duró varios meses), algunos escándalos que afectaron al "Líder Máximo, Primer Trabajador y Deportista Argentino" (como el suicidio del hermano de Evita, Juan Duarte, a causas de presunta corrupción y los fuertes rumores de sexo presidencial con jovencitas), el empeoramiento de la situación económica (desnudando así una administración que dilapidó dinero público) y la caída de los precios internacionales de granos provocaron una crisis política que afectó fundamentalmente a la clase media. A esto se unieron las dificultades surgidas entre el régimen y la Iglesia Católica alineada tradicionalmente con el conservadurismo agrario, que se agravaron a fines de 1954 y suscitaron una tenaz pugna entre los católicos practicantes y los acólitos peronistas quienes incendiaron la Catedral porteña y de paso la Casa del Pueblo (sede socialista), el Comité Central radical y el Jockey Club (lugar de encuentro de gente aristocrática).

Destrozos de la Plaza de Mayo en el bombardeo de junio de 1955

La situación política era francamente insoportable haciendo muy probable una violenta salida del poder de parte de un cada vez más jactancioso y verborrágico Perón. Le estallaron varios intentos de revolución, pero logró sofocarlos. El 16 de junio de 1955 grupos civiles y militares y agrupaciones de católicos aunaron sus esfuerzos contra el gobierno a través de unos aviones militares insurrectos bombardeando la histórica Plaza de Mayo y la Casa Rosada matando muchos civiles pero la intentona fracasó y los aviones rebeldes se escaparon hacia el Uruguay. Pero la revuelta del 16 de septiembre de 1955 finalmente tuvo el éxito buscado por los opositores a Perón: el general Eduardo Lonardi sublevó sus cuarteles en Córdoba y varias provincias la apoyaron y así con el apoyo de la marina de parte del irascible almirante Isaac Rojas que ganó fácilmente el control de todas las fuerzas armadas, Lonardi pudo entrar a la Capital Federal al mismo tiempo que Perón consiguió embarcarse en una cañonera paraguaya que estaba en reparaciones en el puerto de Buenos Aires enfrente de la Casa Rosada para luego iniciar un largo exilio.

Pese a su cruenta fuera de combate, Perón no estaba fuera de la escena política argentina en los próximos años.