Capitulo 19:
Las horas más negras de la Argentina
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Su sucesor, el general Levingston, fue depuesto cuando entró en conflicto con el ejército por discrepancias en torno a la acción antisubversiva y la política económica en marzo de 1971. El nuevo presidente de la República, el general Alejandro Lanusse, entendió que para lograr la pacificación del país había que lanzar una política de apertura hacia el justicialismo. Anunció el retorno a la normalidad constitucional y la elección del presidente y el vicepresidente de la República por sufragio universal y sin prohibiciones electorales a partido alguno. La tensión social, la guerrilla urbana y la crisis económica aconsejaron acortar los plazos. Lanusse, aunque antiperonista desde siempre, dedujo que la presencia de Perón en el país podía contribuir a calmar los ánimos. Pero Perón quiso poner condiciones para su regreso y Lanusse en una jugada política inteligente apeló al orgullo del viejo caudillo diciendo que "no le da el cuero para regresar".
Presionado por los sindicalistas ortodoxos y los militares, Cámpora renunció el 13 de julio no sin antes convocar a nuevas elecciones presidenciales. Perón y su esposa, María Estela "Isabel" o "Isabelita" Martínez fueron elegidos presidente y vicepresidente respectivamente el 23 de septiembre con un récord nunca habido antes en votos (el 61%) haciendo que Perón manifestara que "primero me han votado los hombres, después las mujeres y ahora los niños" en alusión a que sus entonces votantes eran niños cuando él fue derrocado en 1955. La tercera presidencia de Perón impulsó una política de "Gran Acuerdo Nacional", haciendo concesiones a la derecha y desautorizando a los que habían apoyado a Cámpora. De esa forma Perón estableció la expulsión implícita de los Montoneros en un discurso al pueblo en el balcón de la Casa Rosada tachándolos como "imberbes, estúpidos e infiltrados" mientras los subversivos volaban un par de automóviles en medio del gentío.
Según la Constitución, la presidencia recayó en su viuda y entonces vicepresidente, "Isabel" Martínez de Perón. La misma fue permanentemente influida por su ministro López Rega y delegó casi toda la obra del gobierno en manos de aquel. En estos tiempos se firmó el aún hoy día polémico y discutido decreto de la "exterminación" de la guerrilla que dio pie para cualquier interpretación (acabar con su acción o acabar con sus vidas) que originó la tristemente célebre Guerra Sucia embarcando los militares y la Triple A en una exitosa y virtual desaparición de sus enemigos bélicos e ideológicos involucrando en sus matanzas a personas que muchas veces no tenían especial vínculo con los subversivos. Eran los años de la violencia fascista institucionalizada y lo peor es que "Isabelita" aparentaba que no se daba cuenta de todo lo que ocurría. La economía nacional acusó terriblemente el impacto de esos años turbulentos: se gastaron todos los fondos nacionales en proyectos estatistas e inservibles para no decir que se han robado todo creando una inflación cada vez más galopante agravada con la emisión desenfrenada de papel moneda sin respaldo genuino en el Banco Central. El punto más álgido fue el "Rodrigazo": apenas asumido el nuevo ministro de economía Celestino Rodrigo en 1975, decretó una devaluación del peso sin anestesia por el 150%, un aumento de tarifas por el 200% y la nafta (gasolina) pasó a costar el 170% más que antes. El país tendría en total cuatro ministros de economía durante todo el año 1975. Cada día que transcurría era más palpable que Isabelita nunca vería el fin de su presidencia como así lo estipula la Constitución Nacional... |
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