Capitulo 19:
Las horas más negras de la Argentina

¡Cordobazo! El principio del fin del Onganiato

El comienzo de la guerrilla urbana fue marcado de una insurrección general popular en la ciudad de Córdoba (el "Cordobazo", mayo-junio 1969) ganando la bronca rápidamente en todo el país uniendo a estudiantes y obreros. El ex presidente Aramburu, símbolo de la ortodoxia militar conservadora, fue secuestrado (mayo de 1970) y asesinado por los Montoneros (guerrilleros peronistas populistas) encontrándose un mes después su cadáver en el campo provocando consternación y estupor en el país. La represión virulenta del Cordobazo, llevada a cabo por el Ejército en vez de la policía, más la falta de respuestas firmes ante las acciones de los subversivos creó malestar entre los militares y causó el desgaste y posterior caída de Onganía en junio de 1970.

Su sucesor, el general Levingston, fue depuesto cuando entró en conflicto con el ejército por discrepancias en torno a la acción antisubversiva y la política económica en marzo de 1971.

El nuevo presidente de la República, el general Alejandro Lanusse, entendió que para lograr la pacificación del país había que lanzar una política de apertura hacia el justicialismo. Anunció el retorno a la normalidad constitucional y la elección del presidente y el vicepresidente de la República por sufragio universal y sin prohibiciones electorales a partido alguno. La tensión social, la guerrilla urbana y la crisis económica aconsejaron acortar los plazos. Lanusse, aunque antiperonista desde siempre, dedujo que la presencia de Perón en el país podía contribuir a calmar los ánimos. Pero Perón quiso poner condiciones para su regreso y Lanusse en una jugada política inteligente apeló al orgullo del viejo caudillo diciendo que "no le da el cuero para regresar".

Hombres aclamando después de la balacera en el aeropuerto internacional Ezeiza

Perón recogió el guante y regresó temporalmente el 17 de noviembre de 1972 tras 17 años de exilio. Perón no podía ser candidato por un decreto que establecía que debía residir en el país un cierto tiempo de modo que dio su visto bueno a Héctor J. Cámpora como presidenciable peronista. Con el slogan "¡El Tío (apodo de Cámpora) al gobierno, Perón al poder!" triunfa en las elecciones de marzo de 1973 para luego asumir la presidencia el 25 de mayo de 1973. El "Tío" anunció un programa de "soberanía política, independencia económica y justicia social". La avanzada política del gobierno, así interior como exterior (relaciones con el bloque socialista y Cuba), no cayó bien en los conservadores. El maquiavélico López Rega, secretario de Perón y entonces secreta suprema cabeza de la sociedad secreta parapolicial fascista, la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) empezó a manejar ciertos hilos para poner a Cámpora fuera de la presidencia.

Perón regresa al país después de 17 años de exilio. El que le sostenía el paraguas era el sindicalista Juan Ignacio Rucci luego asesinado.

Con motivo del regreso definitivo de Perón el 20 de junio se produjo un infernal y sangriento tiroteo en el cual nunca se supo jamás el número de las victimas caídas (que eran muchas) en el aeropuerto de Ezeiza donde lo esperaban aproximadamente dos millones de partidarios peronistas entre las distintas facciones irreconciliables del justicialismo (que iban desde los populistas y confusos ideológicamente Montoneros y hasta los ultrafascistas que simpatizaban con la Triple A) debiendo Perón bajarse en la base de la Fuerza Aérea argentina en Morón.

Presionado por los sindicalistas ortodoxos y los militares, Cámpora renunció el 13 de julio no sin antes convocar a nuevas elecciones presidenciales. Perón y su esposa, María Estela "Isabel" o "Isabelita" Martínez fueron elegidos presidente y vicepresidente respectivamente el 23 de septiembre con un récord nunca habido antes en votos (el 61%) haciendo que Perón manifestara que "primero me han votado los hombres, después las mujeres y ahora los niños" en alusión a que sus entonces votantes eran niños cuando él fue derrocado en 1955. La tercera presidencia de Perón impulsó una política de "Gran Acuerdo Nacional", haciendo concesiones a la derecha y desautorizando a los que habían apoyado a Cámpora. De esa forma Perón estableció la expulsión implícita de los Montoneros en un discurso al pueblo en el balcón de la Casa Rosada tachándolos como "imberbes, estúpidos e infiltrados" mientras los subversivos volaban un par de automóviles en medio del gentío.

El entonces presidente Héctor Cámpora, el escribano mayor Garrido, Juan Perón, Isabelita de Perón y el entonces vicepresidente Solano Lima arreglando la renuncia de Cámpora y Solano Lima para llamar a elecciones presidenciales anticipadas

El magnetismo de la personalidad de Juan Domingo Perón no bastó para detener la locura febril de los choques armados entre las fuerzas legales y los grupos guerrilleros subversivos y terroristas como los Montoneros y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, de corriente comunista trotskista) quienes colocaban bombas por doquier, copaban comisarías y cuarteles del ejército nacional y asesinaban a varios dirigentes militares y sindicalistas. La muerte del secretario general de la CGT, Juan Ignacio Rucci muerto por los Montoneros fue la nota más llamativa de esa época. Perón sintiéndose viejo, muy viejo, no tenía fuerzas para parar la vorágine que asolaba el suelo argentino, acabó por morir el 1º de julio de 1974. Sus exequias fueron muy ostentosas e igualaron a las de Hipólito Yrigoyen, convocando a muchísima gente para desfilar enfrente de su ataúd en el Congreso durante tres días.

Según la Constitución, la presidencia recayó en su viuda y entonces vicepresidente, "Isabel" Martínez de Perón. La misma fue permanentemente influida por su ministro López Rega y delegó casi toda la obra del gobierno en manos de aquel. En estos tiempos se firmó el aún hoy día polémico y discutido decreto de la "exterminación" de la guerrilla que dio pie para cualquier interpretación (acabar con su acción o acabar con sus vidas) que originó la tristemente célebre Guerra Sucia embarcando los militares y la Triple A en una exitosa y virtual desaparición de sus enemigos bélicos e ideológicos involucrando en sus matanzas a personas que muchas veces no tenían especial vínculo con los subversivos. Eran los años de la violencia fascista institucionalizada y lo peor es que "Isabelita" aparentaba que no se daba cuenta de todo lo que ocurría. La economía nacional acusó terriblemente el impacto de esos años turbulentos: se gastaron todos los fondos nacionales en proyectos estatistas e inservibles para no decir que se han robado todo creando una inflación cada vez más galopante agravada con la emisión desenfrenada de papel moneda sin respaldo genuino en el Banco Central. El punto más álgido fue el "Rodrigazo": apenas asumido el nuevo ministro de economía Celestino Rodrigo en 1975, decretó una devaluación del peso sin anestesia por el 150%, un aumento de tarifas por el 200% y la nafta (gasolina) pasó a costar el 170% más que antes.

El país tendría en total cuatro ministros de economía durante todo el año 1975.

Cada día que transcurría era más palpable que Isabelita nunca vería el fin de su presidencia como así lo estipula la Constitución Nacional...