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La Junta Militar: Eduardo Massera, Jorge Videla y Ramón Agosti
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Tras un verano boreal dantesco en el cual estallaban bombas en
cualquier parte, se cambiaban casi semanalmente de ministros y se secuestraban a placer impune numerosas personas se llegó al día 24 de marzo de 1976 en el cual Isabelita tomaba el habitual helicóptero para
dirigirse a la Quinta de Olivos, residencia presidencial pero se vio desviada hacia otra parte. Se enteró de esa forma que fue depuesta por una junta compuesta por el general Jorge Videla, el almirante Eduardo
Massera y el brigadier Ramón Agosti quienes proclamaron con cara pétrea el inicio del "Proceso de Reorganización Nacional". En realidad se inició otro tipo de proceso que incluyó más desapariciones sin
justificaciones, un descalabro de la industria argentina, una irreprimible alza de la especulación de todo tipo y una guerra internacional perdida como triste saldo para las presentes y futuras generaciones de argentinos.
El aumento de la cruda represión, especialmente contra los Montoneros y el ERP, permitió a la dictadura militar estabilizarse
gracias al terror generalizado en la población que no se animaba a comentar en voz alta las desapariciones de varias personas
que no estaban sindicadas como guerrilleros armados. El comentario simplista, efectivista que cierra toda tímida
conversación al respecto era "algo habrán hecho". Según el informe "Nunca Más" entregado por el escritor Ernesto Sábato al
presidente Raúl Alfonsín años después, se calcula en 9.000 las desapariciones confirmadas efectuadas en predios militares por
ejemplo la Escuela de Mecánica de la Armada. Los cadáveres de los secuestrados y torturados eran enterrados en tumbas
anónimas marcadas como "N.N." (No Name, inglés de Sin Nombre) o arrojados al Río de la Plata. Algunos lograron salvar sus
vidas y poder contar todas sus azarosas y tétricas peripecias en el "Nunca Más". Muchos de los perseguidos eran simplemente
librepensadores (casi todos de tendencia izquierdista) que disentían contra el gobierno que debieron irse del país al exilio.
Esto sumado al todavía vigente éxodo científico iniciado por la "Noche de los Bastones Largos" empobreció a la República Argentina en su calidad humanista, científica e intelectual.
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Aparición de algo nunca visto antes: las madres pidiendo la aparición con vida o noticias sobre sus hijos desaparecidos.
Asi nació la organización "Madres de Plaza de Mayo".
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Los militares rechazaron un resultado del laudo británico que favoreció
a los chilenos en unas disputas limítrofes preparándose para una probable guerra comprando armamentos. Entretanto se celebró por primera vez el Campeonato Mundial del fútbol en el país en 1978
logrando la Argentina alcanzar su primer título ecuménico. El pueblo común lo celebró gozosamente sin saber todas las atrocidades que se cometían contra los derechos humanos. Los Montoneros se vieron
definitivamente derrotados y el ERP fue finalmente erradicado bajo la presidencia de Videla. Pero sin embargo seguían desapareciéndose aún más personas y el almirante Massera muy sospechosamente le entregó
dinero al dirigente montonero Mario Firmenich para que no realice su movimiento subversivo atentados durante el Mundial de fútbol lo cual se lanzó posteriormente el rumor de que Firmenich sería un infiltrado
pagado por las fuerzas armadas para erosionar a los Montoneros por dentro. Elena Holmberg, diplomática argentina en París, Francia y simpatizante ferviente del Proceso pretendió denunciar la extraña
relación de Firmenich resultando ella misma secuestrada, desaparecida y asesinada por gente de su propio régimen, para ser más exactos, por sicarios enviados por Massera.
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Federico Luppi y Julio de Grazia en un afiche de la película costumbrista "Plata Dulce"
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Estaba "todo bien" siempre y cuando la gente esté tranquila gracias a la
aparentemente domada economía nacional gracias a una política neoliberal del ministro de economía José Martínez de Hoz quien contradiciendo a los principios
económicos liberales de "laissez faire" (dejar hacer), intervino la especulación del mercado de cambios de moneda extranjera estableciendo la "tablita" que marcaba a
cuanto debía cotizarse el dólar en determinados días. Eso condujo a la época de la "plata dulce" en la cual el dólar era barato y se debió haber aprovechado para
exportar más desde el país cuando la "tablita" marcaba un dólar más alto pero nadie capitalizó la oportunidad, yéndose todos de viaje, comprando muchas cosas
importadas y gastando todo sin ahorrar nada. Resultado: se agotaron todos los dólares en plaza, debiendo el país solicitar aún más préstamos subiendo
peligrosamente la deuda externa. Para el año 1980 se agotó la "fiesta" y comenzó una fea resaca en los bolsillos de los argentinos y con una industria nacional ya difunta e incapaz de hacer circular efectivo en la plaza.
Videla notando que su tiempo político se acababa, solicitó su pase a retiro en el
Ejército y posterior renuncia a la presidencia, los cuales fueron aceptados. Le sucedió en octubre de 1980 el general Viola no pudiendo hacer nada importante para
detener la resaca económica poniendo ministros de economía sin ninguna imaginación para revertirlo. Finalmente fue quitado del camino por el general Leopoldo Galtieri antes del fin del año 1981.
Parecía que no había algo más peor que eso... pero lo peor de lo peor no había aún llegado.
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