Capitulo 23:
Durante y más allá del Menemato

Menem dejó su perenne imagen de caudillo provincial estilo "Chacho" Peñaloza y su discurso populista para encarar la gravísima crisis mostrando una desconocida faceta ajustadora y prontamente muy repudiada por la mayoría de sus votantes de pensamiento estatista. Para elegir a sus dos primeros ministros de economía, nombró a dos altos ejecutivos de una multinacional argentina llamada Bunge y Born pensando que tal vez con una mentalidad administrativa de empresa privada se podría arreglar el embrollo. No le salió esa jugada y nombró a Erman González como sucesor de aquellos ejecutivos. Pero la inflación en el transcurso del año 1990 creció vertiginosamente a más del 2.300%.

La gente del partido justicialista protagonizó varios escándalos sin resolución judicial: los "bonos solidarios", los guardapolvos adquiridos por el Estado a precios muy superiores a los del mercado, una compra de juguetes que involucro al vicegobernador de Santa Fe, etc. El propio Menem fue muy criticado por la decisión de indultar a los ex comandantes de la última dictadura con lo cual tampoco no ayudó su imagen positiva cuando expulsó a su mujer, Zulema Yoma de Menem de la residencia presidencial de Olivo para luego tramitar el divorcio con ella.

Argentina restableció relaciones con Gran Bretaña el 15 de febrero de 1990 dejando atrás años de desaciertos alfonsinistas en política exterior. A partir de ese momento, la política del Estado argentino sobre la cuestión de las Malvinas se aboca hacia una conciliación total con los británicos y la recuperación de la soberanía total o parcial o compartida de las islas siempre a través de medios pacíficos diplomáticos. En la reforma constitucional de 1994 se incluyó como artículo una expresa prohibición de empleo de armas como medio de recuperación del archipiélago al mismo tiempo que se respeta completamente los derechos, el bienestar y el modo de vida de los isleños de parte de la República Argentina sin renunciar a la búsqueda de la solución del diferendo de soberanía. El luego canciller peronista Guido Di Tella lanzó una campaña novedosa de "seducción" hacia los isleños regalándoles ositos de peluche y videocasetes relatando como es la vida de los argentinos sin ninguna connotación política de por medio.

Sublevación de Seineldin aplastada prestamente por Menem

Seineldín se sublevó en diciembre de 1990. A Menem no le gustó eso y ordenó una implacable represión militar sobre los alzados ubicados en el Edificio Libertador, sede del Estado Mayor de las fuerzas armadas y vecino de la Casa Rosada. En pocas horas los rebeldes se rinden con 13 muertos y 100 heridos.

1991 ve la llegada al primer plano de una persona que llenaría las noticias hasta el día de hoy: Domingo Cavallo. Con la economía fuera del derrotero, un impotente Erman González acepta otro ministerio dejando a Cavallo, entonces canciller y economista de profesión su antiguo empleo. Este inquieto hombre de pronunciada calvicie y ojos azules expresivos logra del Congreso la aprobación de la Ley de Convertibilidad atando el valor del austral al dólar al mismo tiempo que el Estado se compromete a no emitir moneda sin respaldo. Esta ley provocó una casi inmediata mejoría en la economía bajando la inflación al 1% en septiembre haciendo que la gente no practique más la especulación del dólar, la Bolsa se reactive y que las tasas de interés empiecen a bajar. Para fines de 1991 Menem ve casi salvada su presidencia con esa apuesta de Cavallo y a principios del año siguiente, otra ley termina la circulación del austral como moneda nacional instaurando de vuelta el peso cuya paridad con el dólar será fija.

María Julia Alsogaray, multifuncionaria de Menem, símbolo emblemático de la corrupción que campeó su mandato

Pese a los aciertos del temperamental economista calvo, Menem zozobró a través de muchísimos escándalos inocultables de corrupción de algunos ministros suyos (Roberto Dromi), asesores (Miguel Vicco), funcionarios (Mario Caserta) y parientes (Emir Yoma y Amira Yora). Pero las elecciones de 1991 el electorado hace caso omiso prefiriendo ver los logros económicos creando de este modo un manto de impunidad sobre los escándalos ayudado por una Corte Suprema de Justicia a la cual Menem le aumentó el número de integrantes con el fin de introducir más partidarios peronistas suyos.

En medio de todo eso, el gobierno privatizó muchas empresas entre ellas la telefónica Entel, los ferrocarriles, la energética Segba, Obras Sanitarias, etc. provocando innumerables críticas sobre el modo de realizarlas (a algunas se las vendió a postores que ofrecieron menos que la mejor oferta de la licitación) y muchas sospechas de coimas y sobornos para adjudicarlas a gente que de otra manera no ganaba las licitaciones. A mediado plazo, la población se benefició de muchos cambios positivos en dichos servicios públicos en manos privadas incluyendo un oportuno debut del Internet (1997) en tiempos privados para la telefonía argentina pero a corto plazo, el dinero que recaudó la Nación a través de dichas ventas no duró mucho en las reservas.

Erman González, antiguo ministro menemista, actualmente involucrado en un resonante caso de contrabando de armas

Como señal del nulo interés de parte de los gobiernos nacionales hacia la cultura y la educación, en 1992 se terminó de edificar la Biblioteca Nacional iniciada ya en tiempos de Frondizi...

Pese a los escándalos y las explosiones de bombas homicidas jamás investigadas a fondo y seriamente de parte del gobierno en la Embajada de Israel (1992) y en la AMIA (Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas; 1994), Menem envalentonado por la buena marcha de la economía dirigida por Cavallo y los resultados positivos logrados por los peronistas en las elecciones legislativas (más un guiño del opositor Alfonsín) decide lanzar una apuesta a favor de su futuro político: la reelección, algo que la Constitución prohíbe y por ende había que reformarla. Se llamó a elecciones constituyentes el 10 de abril de 1994 donde sorpresivamente los peronistas y los radicales sufrieron una pérdida de caudal electoral a favor de la izquierda agrupada en el Frente Grande con Carlos "Chacho" Alvárez a la cabeza quien se apropió de los "votos castigo" en respuesta a la inmoralidad oficialista y la absoluta falta de respuesta moral de la oposición clásica.

La cláusula de la reelección y la cantidad de años presidenciales (que pasó de seis a cuatro) dominaron la Convención Constituyente pese a que los políticos hablaron sobre otros artículos de temática variada. Era claro que la reforma fue hecha principalmente para posibilitar a Menem un segundo periodo consecutivo y fue aprobada el 23 de agosto de 1994. En mayo de 1995 Menem fue reelegido presidente con Federico Ruckauf como vicepresidente ya que Duhalde dejó el puesto para lograr exitosamente ganar la gobernación de la provincia de Buenos Aires en unas elecciones en donde la estrella absoluta no fue el peronismo que ganó en casi cualquier parte sino el Frente País Solidario (FrePaSo, ex Frente Grande) que ganó abrumadoramente en la ciudad de Buenos Aires dejando al peronismo tercero y a los radicales segundos. Fue la peor elección radical en su historia: terminó en el tercer lugar (con un 16% de los votos contra el casi 50% del PJ y el 29% del FrePaSo) con un ignoto Massacessi como aspirante presidencial ya que este fue el castigo de los no peronistas por permitir Alfonsín la reelección menemista. Ya para esa época se evidenciaba cierta recesión y Menem convocó al miedo popular manifestando que muchos argentinos están comprando cosas a cuotas fijas en dólares lo cual no sería bueno cambiar de gobierno... sus detractores se burlaron de que Menem ganó gracias a muchos "votos cuota".

Domingo Cavallo

Menem obtuvo su ansiado segundo periodo constitucional en dicho año pero debió afrontar la muerte de su hijo Carlitos en una caída de helicóptero en el campo bonaerense. Una investigación lo clasificó como un accidente pero la ex señora de Menem, Zulema Yoma insiste hasta el día de hoy que lo asesinaron por oscuros motivos.

Entre mediados de 1995 y mediados de 1996 hubo una recesión económica agudizada por el efecto "Tequila" (ya que la economía nacional estaba insertada en la globalización, era inevitable que una crisis como la que sucedió en México tenga repercusión en el país) que produjo el desentendimiento entre Carlos Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo. En febrero de 1996 Menem obtuvo del Congreso poderes extraordinarios para introducir destacadas reformas estatales: racionalización y fusión de organismos ineficaces, reforma de la fiscalidad, reducción del gasto público... Con todo, en 1995 se produjeron una importante caída del PBI y un aumento del desempleo, que alcanzó la marca histórica del 19%. Dos años después el PIB había crecido un 4,4% y el desempleo alcanzaba el 17%. El desempleo y la reforma prevista del derecho laboral tropezaron en septiembre de 1997 con huelgas nacionales de gran repercusión. También en 1997 crecieron las protestas contra la corrupción gubernamental y la impunidad de las mafias.

Domingo Cavallo, denuncia la existencia de mafias en el gobierno y, por primera vez, menciona al empresario Alfredo Yabrán como jefe de las mismas. Sus declaraciones causan malestar en el gobierno y tensan las relaciones con el presidente quien mantendría relación con Yabrán. Además, se descubre un caso de coimas durante un contrato suscripto entre el Banco Nación y la empresa IBM. Unos años después tras el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas (1997) quien logró sacar fotos inéditas de Yabrán haciéndolo enojar mucho, Yabrán harto de la persecución periodística y judicial, se suicidó. Y como perlita en materia de escándalos: en 1995 el  secretario para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico, Alberto Lestelle, es forzado a renunciar. Lo reemplaza Gustavo Green, con varias causas penales pendientes de las cuales es sobreseído sorpresivamente, 24 horas antes de asumir. Esa era algo común entre los funcionarios del "Menemato" (apodo endilgado al gobierno de Menem por humoristas y opositores porque Menem es de origen sirio y manejaba todo como si fuera un sultanato árabe). Cavallo harto del escaso apoyo brindado por Menem dentro del gabinete y sintiéndose no reconocido en su obra, renuncia como ministro de Economía sucediéndole Roque Fernández quien se limitó a poner piloto automático a la economía.

En política exterior Menem se entrevistó en 1995, por primera vez tras la guerra de las Malvinas, con el primer ministro inglés , John Major. Esta iniciativa tuvo su continuación en la visita oficial de Menem a Gran Bretaña donde se encontró con la reina Isabel II en octubre de 1998. En 1997 la diplomacia argentina obtuvo algunos éxitos, como un mayor acercamiento a EE.UU. con ocasión de la visita del presidente Clinton (lo cual muy ampliamente criticada por ciertos medios aniquilosados por la tradicional fobia antiyanqui argentina quienes festejaron ruidosamente el desplante verbal del canciller Di Tella que la Argentina mantenía en realidad "relaciones carnales" con los EEUU) y la adopción de medidas para mejorar el flujo de acuerdos económicos con Chile. Una crisis entre Chile e Inglaterra por la detención del ex dictador chileno Pinochet en Londres movilizó los reflejos de Menem: Chile no apoyó la situación judicial en contra de Pinochet y la Argentina lo apoyó vigorosamente. Resultado: Chile cortó los viajes desde Chile a las Malvinas y se ubicó sin condiciones a favor de los reclamos argentinos sobre dichas islas por primera vez en la historia. Eso presionó a los ingleses que autorizaron por primera vez vuelos desde Argentina sean éstos directos o con escala en Argentina. Actualmente los argentinos pueden visitar las islas en plan de turismo presentando un pasaporte con visado británico siendo recibidos por los isleños con amabilidad y cálida hospitalidad.

Las elecciones legislativas de octubre de 1997 mostraron la debilidad de Menem y del Partido Justicialista. En 1998 Menem decidió no presentarse a una tercera reelección, que hubiera exigido peligrosas modificaciones jurídicas. En 1997 se reanudó el crecimiento económico, frenado desde 1995. Aunque el déficit comercial creció, el desempleo bajó hasta el 15% y se cumplieron las exigencias del FMI. En todo caso, Menem declaró como objetivo final de su mandato la reforma de la fiscalidad y la flexibilización del mercado de trabajo. Por otra parte la desocupación y el incremento de las desigualdades conllevaron malestar social, alimentado por la omnipresente corrupción. Alfonsín queriendo reivindicarse propone al FrePaSo una Alianza con fines electorales para poder ofrecer una oposición sólida contra Menem. Dicha Alianza primero superó su test electoral en los comicios de 1997 saliendo victoriosa en la mayoría del país para luego realizar sus elecciones internas para posicionar sus candidatos presidenciales con vistas de 1999: ganó el radical Fernando De La Rua debiendo el carismático jefe frepasista "Chacho" Alvárez aceptar el puesto de candidato a vice.

Carlos Menem entrega la banda presidencial a Fernando De La Rua

El desgaste peronista entre 1998 y 1999 fue completo: el partido puso a Eduardo Duhalde como candidato presidencial para hacer frente a De La Rua. Ambos candidatos debieron hacer una campaña breve, casi inadvertida y poco convocadora para el público en general quien estaba altamente descreído y sarcástico de la política en medio de una cada vez creciente recesión llegando a las elecciones de mayo de 1999 que ganó De La Rua más por su aparente imagen pulcra como entonces intendente porteño contra las desprolijidades exhibidas por Duhalde durante su mandato como gobernador bonaerense.

Pero desde 1999 hasta 2001 Fernando De La Rua aparentó poner en "piloto automático" a la administración nacional agravando así la ya de por si grave situación económica que requería una mano enérgica y rápida la cual carecía el primer ministro de economía puesto por De La Rua, Machinea. Tras recibir un "blindaje" de fondos frescos prestados por países desarrollados, no se hizo gran cosa como ser un plan a mediano y largo plazo para salir de la mala situación empeorando todo y haciendo cada vez más patente y notorio la inmigración de cientos de miles de argentinos hacia afuera prefiriendo apostar al azar del destino que enfrentar la realidad cotidiana del país en el cual el crimen ha aumentado a tal punto que casi se mata un policía cada tres días del año 2001. Machinea renunció ya insostenible y fue sucedido por López Murphy quien fue más ortodoxo en sus medidas: promovió un feroz ajuste en todos los sentidos y la gente de la Alianza sabiendo el altísimo costo político que acarrearía dicho ajuste presionaron favoreciendo sus intereses electoralistas (hay elecciones el año 2001) para lograr la renuncia de López Murphy.

Ni llevaba unos diez días renunciado Machinea, su heredero le imitó. Y en una jugada atrevida, De La Rua convocó como tercer ministro de economía suyo a un viejo enemigo de la izquierda progresista argentina: Domingo Cavallo quien pese a su buena imagen entre el empresariado y la banca nacional, todavía no ha podido domar la caníbal crisis que provocó el nacimiento de una nueva forma de protestar: el piquete.

Joven piquetero: su falta de educación apropiada y residiendo en provincias pobres lo llevará a apelar a recursos violentos para manifestar descontento por su situación personal. Es el resultado de décadas perversas de deformación de la sociedad argentina.

Aparecieron piquetes en las rutas más importantes del país en las provincias con mayores problemas sociales por alta pobreza y baja educación como Salta al mismo tiempo que se pudrió el caso de Aerolíneas Argentinas. Mal licitada y mal privatizada por el gobierno de Carlos Menem, Aerolíneas Argentinas no poseía deuda alguna en el momento de pasar a manos privadas y hoy día se halló con una deuda inconmensurable, resultado de un probable vaciamiento de parte de su dueña Iberia (aerolínea española). El mismo Menem ha sido detenido en un caso de venta ilegal de armas internacional lo cual despertó un nivel de asombro en la población argentina que estaba acostumbrada de corruptos impunes. El presidente Fernando De La Rua está gobernando con permanentes rumores de renuncia suya y la clase política carece de respuestas para sortear el paso ya que carece de visión estadista de largo tiempo.

A escasos años del bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Independencia Nacional, la República Argentina aún no encuentra el camino perdido que la llevó a celebrar henchida de orgullo los centenarios de las fechas patrias. La clave de eso es la falta de educación en todo sentido (un pueblo educado es emprendedor ) y la ausencia de una política de Estado a largo plazo para lograr una economía estable (a base de genuinos recursos naturales , no importando quienes lo harán sean éstos entes públicos bien administrados o empresas privadas responsables) más la exagerada importancia de la ciudad de Buenos Aires en todos los aspectos del quehacer nacional matando el federalismo que aún persigue la Constitución Nacional de 1853.

El día que se resuelva esos problemas primordiales, a juicio mío, el país habrá dado un buen paso no necesariamente para regresar a ser la séptima economía del mundo que alguna vez supo ser sino un país en donde todos los argentinos vivan bien, felices y tolerantes con cualquier otra persona sea extranjera o compatriota. Una vez se logre eso, los espíritus de San Martín, Belgrano y Alberdi se animarán desde el cielo azulceleste y blanco.


Ruy G. Pinto Schaffroth, Quilmes BA, Argentina
9 de julio de 2001, 185º aniversario de la Independencia Nacional Argentina