Capitulo 4:
La Bandera nace antes que la Patria
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El gobierno porteño desaprobó rudamente la medida adoptada por Belgrano, alegando razones de prudencia política (Belgrano utilizó la palabra "nacional" al referirse a la escarapela... muy clara apuesta a la independencia del futuro país), imponiéndole hacer pasar el hecho como un rasgo de entusiasmo momentáneo, como así también, que ocultara disimuladamente el nuevo emblema, recomendándole lo reemplazase por la usada en la fortaleza de Buenos Aires con tintes rojos y amarillos. Pero Belgrano jamás se enteró de dicha prohibición, llevándose su pabellón hacia el norte donde la mandó bendecir e izarla solemnemente el 25 de mayo de 1812 delante de la catedral de Jujuy.
Dicho pabellón azulceleste y blanco aún sin símbolo incluido dentro suyo estuvo presente en los momentos históricos como símbolo de un país aún sin Independencia declarada: con el triunfo de Salta del 20 de febrero de ese 1813, llegó su bautismo de fuego; cuando se rindió Montevideo, el 23 de junio de 1814, la bandera realista fue reemplazada por la azulceleste y blanca; por último, la fortaleza de Buenos Aires, último lugar de la Argentina sin enseña patria la había adoptado el 17 de abril de 1815. El Director Supremo Pueyrredón solicitó al Congreso, el 9 de enero de 1818, que resolviese sobre las diferencias que estimase oportuno en el uso de las banderas. El Congreso contestó que toda bandera nacional debía tener los dos colores, blanco en la franja media y azulceleste en las franjas superior e inferior, como hasta ese momento, y que la de guerra luciría, como distintivo especial, un sol pintado en su franja blanca por especial consejo del diputado por Buenos Aires, Chorroarín. Dicho sol tiene un par de probables teorías sobre su inclusión en el pabellón: era el representativo de los incas aunque hayan quienes, afrancesados, manifiesten que el Sol recuerde al Rey Sol, Luis XIV Borbón, monarca francés antepasado del rey Fernando VII. Pero no hay que olvidar que el mismísimo Belgrano había sugerido como forma de gobierno a una monarquía encarnada en un rey Inca. Las primeras indicaciones de la bandera de tres franjas horizontales aparecen en una nota que envía Vigodel al ministro de estado en Brasil: "Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul-celeste a las orillas y una blanca en el medio". Más de cien años después fue declarado el 20 de junio como el Día de la Bandera acorde a la tradición necrófila argentina de
recordar un aniversario del fallecimiento de su creador. Origen de los colores argentinos Acerca de los colores de la bandera se han formulado diversas hipótesis:
Matiz del color azul Celeste, azulceleste y azul son términos de uso indistinto en el transcurso de los años después de la Guerra del Paraguay (1870 ) hasta que se sancionó el decreto del 24 de abril de 1944, con que se procura finalizar la polémica precisando el matiz nacional. Las causas que han determinado el planteo de esta cuestión podrían expresarse con los siguientes enunciados:
En cuanto a las razones enunciadas en el punto c la heráldica considera el azul como color primario, puro o franco, sin mezcla de blanco (tono diluido), o de negro (tono rebatido). El celeste, por el contrario, es color secundario, diluido. La tendencia de elegir paños azules para la confección de banderas, por demás, revela, precisamente, la oposición al desgaste que ocasiona el efecto natural del aire; el sol y las lluvias, que terminan por rebajar celeste o blanco el matiz natural del azul, en desmedro de su estética, visibilidad y duración. El matiz apropiado, debe ser el azul puro, conocido también con las expresiones de azul argentino o azul bandera, el azul claro o azul cielo en su máximo punto los días serenos (en el punto contrario al sol en un cielo sin interferencias de nubes). En el decreto nº 10.302, del 24 de abril de 1944 por el cual se determinan las características de los símbolos de la soberanía de
la Nación, se opta por éste matiz, el "azul claro como el cielo", asignándose esta definición al término "celeste" color que se considera como "matiz de azul". En los días de la presidencia de Fernando de la Rua, hay un proyecto de ley impulsado por el diputado nacional Lorenzo Pepe
para poder unificar el criterio definitivo de los colores de la bandera ya que pese al decreto nº 10.302 por doquier se izan
banderas con diferentes gamas del azulceleste que iban desde celeste plomizo hasta el propio azulceleste. Lorenzo Pepe señala
el hecho histórico de los viajes del corsario argentino Hipólito Bouchard por las costas centroamericanas y la posterior creación
de pabellones similares al argentino con un azulceleste bien fuerte y blanco de parte de las actuales repúblicas de Nicaragua,
Honduras y El Salvador. Costa Rica también poseía un pabellón así antes de cambiarlo por su actual tricolor. Ese hecho no hay que obviarlo. En los años de la anarquía, los unitarios preferían portar pabellón celeste y blanco mientras los federales elaboraban bandera azulceleste (tirando a azul) y blanca. Después de la Guerra del Paraguay, Buenos Aires finalmente impuso en la práctica la "versión unitaria" de la bandera en todas las instituciones oficiales aunque la gente del interior siempre ha izado la bandera con el alegre, vivo y envolvente color azulceleste en la bandera nacional. |
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