Capitulo 4:
La Bandera nace antes que la Patria

Manuel Belgrano

Hasta fines de 1811, criollos y españoles luchaban entre ellos al amparo de la misma bandera. Manuel Belgrano cortó tan anómala situación izando en las barrancas de Rosario, Santa Fe, ante el entusiasta aplauso de los vecinos un pabellón con dos franjas verticales llevando colores blanco (del lado del asta) y azulceleste cosido por la señora María Catalina Echevarria de Vidal, en las barrancas de Rosario, un memorable 27 de febrero de 1812 para los corazones argentinos. Belgrano se decidió a concebirla envalentonado por la autorización de su pedido de que sus soldados porten la escarapela inventada por French y Berruti de manera que escribió a las autoridades porteñas que "siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mandéla a hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero sea de la aprobación de Vuestra Excelencia".

El gobierno porteño desaprobó rudamente la medida adoptada por Belgrano, alegando razones de prudencia política (Belgrano utilizó la palabra "nacional" al referirse a la escarapela... muy clara apuesta a la independencia del futuro país), imponiéndole hacer pasar el hecho como un rasgo de entusiasmo momentáneo, como así también, que ocultara disimuladamente el nuevo emblema, recomendándole lo reemplazase por la usada en la fortaleza de Buenos Aires con tintes rojos y amarillos. Pero Belgrano jamás se enteró de dicha prohibición, llevándose su pabellón hacia el norte donde la mandó bendecir e izarla solemnemente el 25 de mayo de 1812 delante de la catedral de Jujuy.

Fernando VII de España (pintura de Goya). Nótese su banda con los colores dinásticos de los Borbones.

Posteriormente, la Asamblea del Año XIII resolvió permitir el uso de la bandera, pero sin dejar ninguna constancia por escrito de ello, ya que no deseaba la ruptura total con España.

Dicho pabellón azulceleste y blanco aún sin símbolo incluido dentro suyo estuvo presente en los momentos históricos como símbolo de un país aún sin Independencia declarada: con el triunfo de Salta del 20 de febrero de ese 1813, llegó su bautismo de fuego; cuando se rindió Montevideo, el 23 de junio de 1814, la bandera realista fue reemplazada por la azulceleste y blanca; por último, la fortaleza de Buenos Aires, último lugar de la Argentina sin enseña patria la había adoptado el 17 de abril de 1815.

El Director Supremo Pueyrredón solicitó al Congreso, el 9 de enero de 1818, que resolviese sobre las diferencias que estimase oportuno en el uso de las banderas. El Congreso contestó que toda bandera nacional debía tener los dos colores, blanco en la franja media y azulceleste en las franjas superior e inferior, como hasta ese momento, y que la de guerra luciría, como distintivo especial, un sol pintado en su franja blanca por especial consejo del diputado por Buenos Aires, Chorroarín. Dicho sol tiene un par de probables teorías sobre su inclusión en el pabellón: era el representativo de los incas aunque hayan quienes, afrancesados, manifiesten que el Sol recuerde al Rey Sol, Luis XIV Borbón, monarca francés antepasado del rey Fernando VII. Pero no hay que olvidar que el mismísimo Belgrano había sugerido como forma de gobierno a una monarquía encarnada en un rey Inca.

Las primeras indicaciones de la bandera de tres franjas horizontales aparecen en una nota que envía Vigodel al ministro de estado en Brasil: "Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul-celeste a las orillas y una blanca en el medio".

Más de cien años después fue declarado el 20 de junio como el Día de la Bandera acorde a la tradición necrófila argentina de recordar un aniversario del fallecimiento de su creador.
 

Origen de los colores argentinos

Acerca de los colores de la bandera se han formulado diversas hipótesis:

  • Sentimiento religioso: Los colores celeste y blanco figuran en el manto de la Virgen María. El muy católico Belgrano era devoto de la Virgen de Luján.
  • Tradicionalismo local: El escudo de la ciudad de Buenos Aires tiene ambos colores que encuentran su antecedente en la Colonia. El color celeste figura en los cuarteles de los escudos de México (1523), Perú (1537), Bogotá (1548), Chile (1552), etc. En el de Buenos Aires; fijado por el gobernador Jacinto de Cariz el 5 de noviembre de 1649, los colores cielo y plata -es decir celeste y blanco- aparecen con el emblema del Espíritu Santo y el puerto. Los dos barcos fueron agregados en 1810.
  • Insignia del Consulado: La bandera izada al frente del Consulado -instalado en Buenos Aires el 2 de junio de 1794- ostentaba los colores celeste y blanco, los mismos del manto de la Virgen, protectora de la Corporación.
  • Colores predilectos en los regimientos defensores de las invasiones inglesas de 1806 y 1807: El celeste y el azul fueron los colores predilectos de los regimientos organizados para rechazar a las tropas inglesas, en especial, de aquellos que fueron constituidos con el elemento criollo: Húsares de Pueyrredón, Cazadores Correntinos, Patricios de Buenos Aires, Pardos, etc.
  • Telas del invasor inglés: El azul fue el color que predominaba en las telas que en gran cantidad y como botín de guerra se tomaron a las fuerzas inglesas, una vez vencidas después de la invasión. Estas telas sirvieron para confeccionar los uniformes de los nuevos regimientos coloniales.
  • Divisa de French y Beruti: Las cintas que French y Beruti distribuyeron el 25 de mayo, como es sabido, fueron de los mismos colores que los criollos que para distinguirse entre ellos, habían ostentado el 22, día del memorable Cabildo Abierto.
  • Divisa de los partidarios de Moreno: En oposición a los saavedristas, tal como consta el sumario instruido a raíz de la asonada del 5 y 6 de abril de 1811, los morenistas utilizaron cintas azules y blancas.
  • Concepción ideológica: El azul (azur o blao en el arte heráldico o blasónico) simboliza los ideales de justicia, verdad y fraternidad, señalados en el escudo nacional por el campo superior de la elipse.
  • Concepción poética: El azul y el blanco tendrían origen en la concepción poética que los presupone como inspirados del cielo y las nubes.
  • Cruz y banda real (antigua fidelidad al monarca Borbón): Figuraban en ambos símbolos de la orden de Carlos III, y figuraron también, como insignia de la soberanía castellana y aragonesa, en la banda de los Reyes Católicos. Los partidarios de Fernando VII y la Junta Gubernativa los emplearon en oposición al rojo de los partidarios de José Bonaparte. Los colores azulceleste y blanco provenían de los colores borbónicos, de la casa de Fernando VII.
     

Matiz del color azul

Celeste, azulceleste y azul son términos de uso indistinto en el transcurso de los años después de la Guerra del Paraguay (1870 ) hasta que se sancionó el decreto del 24 de abril de 1944, con que se procura finalizar la polémica precisando el matiz nacional. Las causas que han determinado el planteo de esta cuestión podrían expresarse con los siguientes enunciados:

  1. La imprecisión del vocablo escogido para designar el matiz.
  2. El desconocimiento de cuál era exactamente el matiz elegido por su creador.
  3. El criterio intencional de contemporáneos y sucesores, al escoger otro matiz que consideraron más apropiado, ya sea por razones fundadas en la heráldica, la estética, la visibilidad, la duración.
  4. La destrucción o el extravío de la bandera original.

En cuanto a las razones enunciadas en el punto c la heráldica considera el azul como color primario, puro o franco, sin mezcla de blanco (tono diluido), o de negro (tono rebatido). El celeste, por el contrario, es color secundario, diluido. La tendencia de elegir paños azules para la confección de banderas, por demás, revela, precisamente, la oposición al desgaste que ocasiona el efecto natural del aire; el sol y las lluvias, que terminan por rebajar celeste o blanco el matiz natural del azul, en desmedro de su estética, visibilidad y duración.

El matiz apropiado, debe ser el azul puro, conocido también con las expresiones de azul argentino o azul bandera, el azul claro o azul cielo en su máximo punto los días serenos (en el punto contrario al sol en un cielo sin interferencias de nubes).

En el decreto nº 10.302, del 24 de abril de 1944 por el cual se determinan las características de los símbolos de la soberanía de la Nación, se opta por éste matiz, el "azul claro como el cielo", asignándose esta definición al término "celeste" color que se considera como "matiz de azul".
 

En los días de la presidencia de Fernando de la Rua, hay un proyecto de ley impulsado por el diputado nacional Lorenzo Pepe para poder unificar el criterio definitivo de los colores de la bandera ya que pese al decreto nº 10.302 por doquier se izan banderas con diferentes gamas del azulceleste que iban desde celeste plomizo hasta el propio azulceleste. Lorenzo Pepe señala el hecho histórico de los viajes del corsario argentino Hipólito Bouchard por las costas centroamericanas y la posterior creación de pabellones similares al argentino con un azulceleste bien fuerte y blanco de parte de las actuales repúblicas de Nicaragua, Honduras y El Salvador. Costa Rica también poseía un pabellón así antes de cambiarlo por su actual tricolor. Ese hecho no hay que obviarlo.
 

En los años de la anarquía, los unitarios preferían portar pabellón celeste y blanco mientras los federales elaboraban bandera azulceleste (tirando a azul) y blanca. Después de la Guerra del Paraguay, Buenos Aires finalmente impuso en la práctica la "versión unitaria" de la bandera en todas las instituciones oficiales aunque la gente del interior siempre ha izado la bandera con el alegre, vivo y envolvente color azulceleste en la bandera nacional.