Anexo del Capitulo 4:
Bandera de la Patria ¿celeste y blanca?

Símbolos Nacionales: Polémica por los colores entre historiadores, funcionarios y especialistas
(Clarín, 18-6-2001)

En Diputados intentan unificar dos proyectos de ley · Uno defiende el celeste; el otro, el azul · El Ministerio del Interior también analiza el tema
Por Gabriel Giubellino. De la Redacción de Clarín.

"Bandera de la patria, celeste y blanca...", saludan los chicos de la primaria. "Azul un ala, del color del cielo", entonan al cantar Aurora. En estos días se han visto los colores de la Bandera hasta cubriendo el cuerpo de la novia de un ex presidente. Pero, ¿qué colores? Algunas banderas argentinas son de un celeste casi gris. Otras, azul intenso, cielo despejado. A 189 años de su creación, ahora mismo, el tema es motivo de discusión y análisis en el Parlamento y en el Gobierno nacional. Todo un símbolo del país. Y no precisamente patrio.





Vestigios de la bandera argentina enarbolada por el corsario Hipólito Bouchard en su paso por Centroamérica: (de arriba a abajo) El Salvador, Honduras y Nicaragua.

En este caso, el debate es tan viejo como la escarapela. Los historiadores repiten la frase que pronunció Manuel Belgrano en 1812, cuando para darle aliento a sus tropas tuvo la idea de estrenar un estandarte en las barrancas del río Paraná:

"Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme los colores de la Escarapela nacional, espero que sea aprobada por Usted", le escribió a Bernardino Rivadavia, secretario del Primer Triunvirato.

A Rivadavia el gesto no le pareció nada simpático y le respondió enviándole una bandera roja y amarilla, que usaba la flota española.

La bandera de Belgrano tuvo que esperar hasta 1816 para ser aprobada por el Congreso de Tucumán, que le agregó un sol incaico en su centro. En 1938 una ley declaró el 20 de Junio como Día de la Bandera. En 1944, el decreto 10.302 estableció que sus colores deben ser celeste y blanco. Pero es el día de hoy que esto no está claro: ni siquiera aquellos que no discuten el color celeste saben con precisión cuál celeste debe ser.

En este momento, la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados intenta unificar dos proyectos de ley sobre este asunto. No será fácil: uno reitera que el color de la bandera es celeste y blanco; el otro propone que sea azul y blanco.

"Estoy convencido de que originariamente la bandera fue azul celeste, y no celeste. Hay que ir al comienzo de la historia de la República. La Bandera de los Andes, que acompañó a San Martín, era azul. Y los países como Nicaragua y Honduras, que tomaron los colores de las banderas de los corsarios argentinos, usan el azul. Un azul cielo, pero azul", sostiene el diputado Lorenzo Pepe.

En los fundamentos de su iniciativa, presentada en 1998, Pepe señala que la "primera Constituyente del año 1812 dispuso el azul y blanco del Escudo nacional", que en el segundo Congreso Constituyente de 1816 un diputado por Oruro pidió que "se aprobase la bandera azul y blanca que actualmente se usa" y, para rematar, cita a Juan Bautista Alberdi: "Los colores sancionados por la ley del 28 de febrero de 1818 han sido considerado por todos los partidos y gobiernos como los colores nacionales tal es el blanco y el azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrada (...) El mundo exterior no conoce otros colores argentinos que ésos".

Pepe sabe que pintar de azul lo que todo el mundo tiene aceptado como celeste no será fácil. Asumiendo que consulta los anaqueles revisionistas de la historia argentina, esa corriente que se contrapone a la historia contada por Bartolomé Mitre, cree que el color celeste es consecuencia de una suerte de picardía que los unitarios jugaron una vez derrotado Juan Manuel de Rosas, en 1852.

"En la Banda Oriental, los unitarios usaban su emblema celeste en la solapa. De este lado se usaba el rojo federal. Creo que ahí comenzó a desdibujarse el color de la bandera", dice Pepe.

Entre los que militan por el celeste se encuentra el diputado Ramón Torres Molina, autor de un minucioso proyecto de ley para especificar, sin lugar a confusiones, el color exacto de la bandera.

Su proyecto señala que el celeste de la bandera será el IRAM azul 040. El amarillo del sol y sus rayos, IRAM amarillo 070. Y el IRAM castaño 060 se usará para los rasgos, circunferencia de la cara del sol, eje de los rayos y contorno de éstos.

"El celeste es uno de los tonos del azul", dice Torres Molina, para explicar las alusiones históricas al azul. "Podría hablarse del color azul, tono celeste. Por eso puede interpretarse que en los documentos históricos que hablan del azul se refieren al color, no al tono".

Para presentar su proyecto, Torres Molina contó con la colaboración de un estudioso del tema, el capitán mercante Jorge Messmer. Vale la pena detenerse en uno de los nueve fundamentos que Messmer encontró en su largo camino por defender el celeste.

"En el Museo Municipal de Olavarría hay un retrato de Belgrano, que posó en Londres en 1815 para el retratista francés Francois Casimir Carbonier. En la parte inferior del cuadro se visualiza la batalla de Tucumán, con la primera bandera argentina compuesta por dos fajas: una blanca y la otra celeste. Entiendo que fue un mensaje de Belgrano, para que no quedasen dudas sobre cómo fue aquella primera bandera".

Messmer también se dedicó estudiar el asunto de las proporciones. "Es un caos. Se perdió la regla de oro, que consiste en 5 unidades de altura por 8 de base. Es lo que proponemos. En este momento, como no hay un reglamento de la bandera, se puede hacer cualquier cosa. Que no sepamos qué bandera tenemos es una vergüenza".

En el Instituto Nacional Belgraniano también enarbolan la celeste y blanca. Su presidente, el profesor Aníbal Luzuriaga, no admite dudas: "Belgrano la creó celeste y así está en el imaginario popular".

El asunto recayó también en el ámbito del Ministerio del Interior, desde que se derogó un decreto del menemismo que fijaba normas para la confección de la bandera. El decreto beneficiaba a un solo fabricante (ver Leyes...).

En enero se formó una comisión "con el objeto de recopilar, ordenar y actualizar la normativa referente a los símbolos nacionales". Sergio Rossi, director de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior hasta la semana pasada, comenzó a consultar a los interesados en el tema. "Más allá de la verdad histórica —dijo a Clarín—, tenemos que unificar el color y establecer una norma de ceremonial básica y única, porque hay una gran dispersión en el uso. Será tarea del Poder Ejecutivo enviar un proyecto unificador".

Menuda tarea, 189 años después.
 

Leyes y decretos

Hay casi 40 leyes y decretos sobre los símbolos nacionales. El único con visión totalizadora es el decreto 10.302 de 1944, que "establece los patrones de los símbolos nacionales: Bandera, Banda Presidencial, Escudo Argentino e Himno Nacional". Curiosamente, no se habla de la Escarapela.

"No sabemos si se olvidaron o qué pasó. Belgrano dice que hizo la Bandera con los colores de la Escarapela, pero en el decreto no hay ninguna mención a este símbolo nacional", dicen en la Dirección de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior.

En 1860 se prohibió a los particulares izar la Bandera (esto se derogó en 1985). Y en 1869 se reglamentó el embanderamiento de edificios públicos.

Pero pocas normas fueron tan precisas como el decreto 858/99, firmado por el ex ministro del Interior, Carlos Corach, una medida habría beneficiado a un solo fabricante de banderas. "Establecía un piso de calidad muy alto", explicaron en el Gobierno. "Era una bandera de poliéster que valía unos 80 pesos. La norma era caprichosa y conflictiva: no fundamentaba por qué se había elegido ese celeste ni la conveniencia de usar las telas y tinturas que se especificaban". El decreto establecía que antes del 20 de junio de 2000 los organismos nacionales y provinciales debían lucir la misma bandera, lo que fue interpretado como una desmesurada exigencia de reponer banderas. En enero, el presidente De la Rúa derogó el decreto y encargó a la Dirección Nacional de Asuntos Políticos la constitución de una comisión para estudiar el tema.
 

Por ultraje, de 1 a 4 años de prisión

"Se reprime con prisión de uno a cuatro años al que públicamente ultrajare la Bandera, el Escudo o el Himno de la Nación." Esto es lo que indica el artículo 222 del Código Penal, pero el hecho de que no esté determinado con precisión cuál es el color oficial conspira contra la aplicación de la norma.

"No son símbolos objetos de este delito: escarapelas, cintas de colores patrios, banderas con colores patrios pero diversas de la oficial", dice el esquema de defensa incluido en el Código Penal comentado por David E. Dayenoff.

 


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