Capitulo 6:
San Martín para toda la América
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La epopeya del general José Francisco de San Martín muy bien merece su Capitulo aparte en este sitio.
Cruzar el "Coloso de América"
Estando en el campamento de Plumerillo se dedicó a realizar inteligencia contra el enemigo a quien confundió con falsos
reportes militares dados a los indios quienes se aliaron con los patriotas quienes desconcertaban a los realistas sobre el lugar exacto del "desembarco" enemigo.
Después de un azaroso, dificultoso y lento cruce sobre la Cordillera de los Andes, el enemigo realista lo esperaba al pie de las montañas en el lado chileno, colocó bien los cañones y con los Granaderos a caballo cargó desde arriba para abajo venciéndolo en Chacabuco el día 12 de febrero de 1817. Tuvo así el control del Chile junto con su amigo, el futuro prócer chileno, O'Higgins quien asumió como Director Supremo del Chile mas el español aún estaba presente en territorio chileno más precisamente en el sur. Dicho enemigo se movilizó para infligir a San Martín una derrota inesperada en Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818 en la cual casi los españoles volvían a Santiago en donde el general argentino Gregorio de Las Heras logró salvar hábilmente toda su división mas el general argentino luego logró una brillante y napoleónica victoria en Maipú un inolvidable 6 de abril de 1818 asegurando de esa forma la libertad de Chile no quedando más que partidas residuales de leales a la Corona española. El general San Martín, tras asegurar la independencia de Chile regresó a Buenos Aires para gestionar barcos y fondos para la invasión del Perú y se encontró con una abierta y descarada guerra civil en la cual evitó sabiamente tomar partido regresando a Chile. Desde Buenos Aires le confirmaron que cesaba en su mando como jefe máximo del Ejército de los Andes pero San Martín no quiso aceptar que su trabajo se interrumpa por la mitad, reunió a su ejército y éste lo eligió democráticamente como su jefe. De ese modo desoyó la destitución y evitó la utilización de dicho ejército para dirimir rencillas fraticidas. Una vez manifestó que no desenvainará su espada contra compatriota alguno por política. Y esta siempre fue su conducta política que siguió toda su vida. Su estadía en Chile no fue siempre cómoda. A causa de su innegable amistad con Bernardo O'Higgins, compañero libertador chileno, debió detener y deportar a Mendoza (Argentina) a los hermanos Carrera quienes estaban enemistados con O'Higgins con el pretexto de desacato de las reglas militares en un país aún en peligro de guerra. Los Carrera murieron fusilados en suelo argentino y sobre San Martín recayó la responsabilidad aunque él jamás emitió orden alguna de pasarlos por las armas. El autor ideológico de tan turbia muerte fue Bernardo Monteagudo, intrigante y elegante consejero del general argentino.
Entrar en la Capital de los Incas... Los planes del Perú tuvieron que esperar hasta agosto de 1820 cuando pudo finalmente desplegar las velas de la escuadra del marino mercenario lord Cochrane (con quien tuvo no tan pequeñas discusiones el Libertador) contratado por los patriotas (gracias mayoritariamente a la ayuda de O'Higgins) rumbo a Lima. Dicha escuadra realizó un efectivo sitio marítimo al puerto del Callao forzando al virrey absolutista Joaquín de la Pezuela a firmar la paz y luego con el nuevo virrey, el liberal José de la Serna el armisticio de Punchauca, en 1821, acordando la independencia de Perú, el establecimiento de una regencia formada por tres miembros y el envío a España de representantes, para ofrecer el trono a algún príncipe de la familia real española, pero los oficiales realistas se negaron a aceptar tal arreglo desbaratando así la paz lograda.
Con la partida de San Martín, los españoles se animaron a reocupar Lima aprovechando los nimios desencuentros entre
patriotas peruanos pero Bolívar los desalojó de ahí y su lugarteniente, Sucre los persiguió hasta el Alto Perú. Fin de la Guerra por la Independencia Sudamericana Poco después en Ayacucho, Alto Perú, un brillante 9 de diciembre de 1824 cayó el último ejército fiel a la corona de Fernando
VII de España frente a un ejército abigarrado de soldados procedentes de todas las partes de Sudamérica al mando del general
Antonio José Sucre quien luego se ocupó de birlar a las Provincias Unidas la chance de poseer territorios altoperuanos construyendo para sí mismo una nueva república: la de Bolivia. Vivir lejos de la patria
Fue el más grande de todos los argentinos. Muchos de sus compatriotas deberían seguir su ejemplo de humildad, rectitud, laboriosidad y convicciones. Lastimosamente sus virtudes personales no son las mismas que caracterizan cotidianamente a los argentinos en su idiosincrasia y comportamiento en el orden local e internacional. |
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