Capitulo 7:
Anarquía en el País del Plata

En 1817 los portugueses ocuparon la Banda Oriental y Artigas acusó a los porteños de favorecer dicha ocupación para menguarle su influencia. Tras Artigas, varias provincias argentinas exigieron su autonomía respecto de Buenos Aires: Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.

Mientras la guerra continental proseguía y el Congreso de Tucumán deliberaba bajo la angustiosa amenaza portuguesa, la situación en las provincias se agravó. El punto clave estaba en el litoral. Entre Ríos y Santa Fe, al igual que Corrientes, aceptaron el "protectorado" de Artigas y en el periodo de cinco años que abarcó desde 1815 hasta 1820 se libró una guerra entre porteños y litoraleños.

Estanislao López, caudillo de Santa Fe. Ordenará la muerte del "Supremo Enterriano" Rámirez para detener sus avances en su provincia.

Era una lucha entre dos países que pugnaban por nacer. Uno es la Liga de Artigas que tenía continuidad territorial y amplia salida al mar y el otro era conformado por las Provincias Unidas del Río de la Plata que tenía por única salida al mar un puerto fluvial en Buenos Aires y una estrecha franja territorial libre de indios que comunicaba la campiña porteña con Córdoba eludiendo la hostil provincia de Santa Fe. A pesar de tales condiciones, prevalecerá el nacimiento de este último país.

El director supremo Pueyrredón tuvo ardua tarea con estas provincias. Francisco Ramírez en Entre Ríos y Mariano Vera y luego Estanislao López en Santa Fe fueron los caciques de la autonomía provincial. Se sucedieron las acciones de los ejércitos porteños contra dichas provincias, sin que se respetaran los armisticios. En abril de 1819 el Congreso de Tucumán, que ahora celebraba sus sesiones en Buenos Aires, sancionó una constitución inspirada en principios aristocráticos y centralistas. Por otra parte Pueyrredón renunció a su cargo de Director y para sustituirle el Congreso nombró a José Rondeau un 11 de junio de 1819.

El malogrado Dorrego tuvo una novelesca vida: militar subordinado de Belgrano y San Martín, exiliado en los EE.UU. y héroe de guerra contra el Brasil.

La Constitución de 1819 fue furiosamente rechazada por todas las provincias y las tropas santafesinas y entrerrianas se dirigieron sobre Buenos Aires a fines de 1819. Rondeau llamó en su auxilio al ejército del Norte y al general San Martín, que preparaba su expedición al Perú. Pero San Martín prefirió no sacar su sable para derramar sangre compatriota, directamente no quiso saber nada de luchas civiles y el ejército del Norte se sublevó en Arequito el 8 de enero de 1820. Rondeau fue derrotado sin pena y sin gloria por los caudillos litoraleños Ramírez y López en la batalla de Cepeda el 1º de febrero de 1820. Fue la debacle del poder porteño: desapareció el poder central, o sea el directorio, se disolvió el Congreso que había declarado la independencia del país y sancionado la Constitución de 1819 y Buenos Aires se constituyó en una provincia independiente, algo así como un Estado independiente llevándose como símbolos propios la bandera y escudo nacionales (hasta el día de hoy dicha provincia tiene el mismo escudo que la Nación) y nombrando gobernador a Manuel de Sarratea.

Este primer gobernador de la provincia de Buenos Aires firmó con los caudillos vencedores en Cepeda el tratado del Pilar (23 de febrero de 1820), por el que se establecía, entre otras cosas, la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay; claro está que el único puerto para la exportación era el de Buenos Aires.

Tras la batalla de Cepeda las provincias argentinas proclamaron su autonomía, y algunas se constituyeron en repúblicas y se dieron constitución propia, aunque siempre se reconocieron parte de un todo aún no muy bien definido. Fue en aquellos momentos cuando las viejas intendencias virreinales se dividieron y se convirtieron en las provincias de la Argentina de hoy día.

El año 1820 fue considerado en Buenos Aires el año de la "anarquía". Todos querían ser gobierno y ninguno lo era, En seis meses se sucedieron los gobiernos de Rondeau, Aguirre, Sarratea, Balcarce, nuevamente Sarratea, Ramos Mejía, Soler y Dorrego, hasta que en septiembre de 1820 se eligió gobernador a Martín Rodríguez, que duró en el cargo hasta 1824. Con el tratado del Pilar y la aparición de Martín Rodríguez en el gobierno de la provincia de Buenos Aires había desaparecido el gobierno nacional. En adelante cada provincia buscaría su propio camino.