Capitulo 8:
Guerra con el Brasil

Apenas nombrado gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez procuró alcanzar la paz con la provincia de Santa Fe. Allanadas las dificultades se firmó el tratado de Benegas el 24 de noviembre de 1820.

Derrotado Artigas por los portugueses en Tacuarembó, Uruguay a principios de 1820, buscó el apoyo del litoral, pero fue vencido por su ex lugarteniente, Francisco Ramírez, que acababa de firmar el tratado del Pilar. Artigas entristecido por las sucesivas traiciones de sus antiguos correligionarios de la ideología federal, se exilió en el Paraguay donde el permanentemente desconfiado Supremo de dicho país, Gaspar Rodríguez de Francia, lo puso en vigilancia perpetua hasta que falleció treinta años después a una edad avanzada. Desaparecido el idealista y corajudo jefe oriental de la escena política, la Banda Oriental quedó anexionada a Portugal primero y después al imperio del Brasil, cuando éste se independizó de aquel en 1822. Ramírez formó la República Entrerriana en noviembre de 1820, se lanzó sobre Buenos Aires, que había firmado con Santa Fe el tratado de Benegas, y fue derrotado y muerto en junio de 1821 por una jineteada santafesina que le dio caza. El 25 de enero de 1822 los gobernadores de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires suscribieron el tratado del Cuadrilátero, que establecía una alianza ofensiva y defensiva de las cuatro provincias, piedra angular de la fundación de la Confederación Argentina.

En el plano internacional Portugal (abril de 1821) y Gran Bretaña (febrero de 1825) reconocieron la independencia rioplatense.

Cuando Martín Rodríguez terminó su período de gobierno le sucedió el general Juan Gregorio de Las Heras, viejo veterano del Ejército de los Andes (mayo de 1824). Durante su gobierno se reunió el Congreso General Constituyente (1824), que sancionó la "Ley Fundamental" el 23 de enero de 1825 en la que se establecía el derecho de las provincias a acatar o no la constitución que se dictase. Eso desbarató muchos proyectos constitucionalistas por un buen tiempo pero otorgó a la provincia de Buenos Aires el manejo exclusivo de las relaciones exteriores de las Provincias Unidas devolviéndole parte de su antiguo poder sobre el resto de la unión argentina.
 

La chispa estalla en la Banda Oriental

Guerra contra el Imperio del Brasil

Mientras que en el plano local las Provincias Unidas vivían un breve período de paz, pero en el internacional debió afrontar una guerra con el Brasil motivada por la decisión de los "Treinta y Tres Orientales" (22 uruguayos y 11 argentinos) de invadir la Banda Oriental entonces en poder brasileño con el fin de incorporarla en el seno de las Provincias Unidas.

Eran varias las causas de tal acción: preponderancia brasileña sobre un margen del Plata, la población oriental no se sentía cómoda bajo un gobernante de lengua y costumbres diferentes entre otras. Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos sentían como una deuda para con sus paisanos orientales el deber de expulsar al Brasil de las tierras al este del río Uruguay.

El Acta del cabildo de Montevideo de fecha 29 de octubre de 1823 declaraba nula la incorporación a Portugal sancionada por el Congreso Oriental de 1821 por ende también era nula su unión al imperio del Brasil expresándose que "esta provincia Oriental del Uruguay no pertenece... a otro poder... que la que componían las Provincias de la antigua unión del Río de la Plata...".

El 19 de abril de 1825, cruzan el "charco" (Río de la Plata) los "Treinta y Tres Orientales" apoyados por los porteños y decididos a iniciar hostilidades.

El 25 de agosto de 1825 el Congreso presidido por Lavalleja en Florida, Uruguay proclama la unidad de la Banda Oriental con la Confederación Argentina. La aceptación de la Banda Oriental por el gobierno porteño el 25 de octubre de 1825 condujo automática e inexorablemente a la guerra con el Brasil.
 

Primer Presidente argentino

Bernardino Rivadavia, culto primer presidente argentino. Era acérrimo enemigo de San Martín y despreciaba a las provincias del interior.

En medio de los aprestos bélicos, el mismo Congreso que promulgó la Ley Fundamental en ese entonces estaba en manos unitarias y aprovechándose el momento, promulgó la Ley de la Presidencia. Esa situación era irregular ya que se estimaba que dicha ley debería ser promulgada sólo cuando una Constitución haya sido sancionada de común acuerdo entre todos los argentinos.

En medio del bloqueo naval brasileño en el Río de la Plata, Bernardino de la Trinidad González Rivadavia elegido casi unánimemente por dicho Congreso jura como primer Presidente argentino el 8 de febrero de 1825. Justo él que fue el que rechazó inicialmente el pabellón creado por Belgrano y luego pensó en una organización política monárquica para la Argentina terminó siendo reconocido para la posteridad como el primer presidente del país...

En marzo de 1825 se sancionó la Ley de la Capitalización colocando a la ciudad de Buenos Aires y la campiña que la rodea como Capital del Estado. Con el resto del espacio rural se crearían a posterioridad dos nuevas provincias.

Eso provocó una fuerte reacción en el interior bonaerense que se sintió eliminado como jurisdicción encabezado por el jefe de los hacendados, el carismático Juan Manuel de Rosas.

Rivadavia y sus correligionarios calculando que las otras provincias aceptarían dichos hechos como ya consumados se lanzaron a sancionar una Constitución netamente unitaria en diciembre de 1825. Dicha Carta Magna fue rotunda y ampliamente rechazada por las provincias.
 

El desarrollo de la guerra

Carlos Alvear conduciendo al Ejército Republicano en Ituzaingó.

En la Banda Oriental los brasileños sólo tenían efectivos militares en Montevideo y en Colonia del Sacramento. En el resto de la campiña oriental había casi inexistencia de fuerzas enemigas. Eso facilitó las rebeliones de los demás poblados uruguayos mientras el Ejército Republicano compuesto por rioplatenses y provincianos cruza el río Uruguay para encontrarse con la gente de Lavalleja en enero de 1826.

Poniendo sitio a Montevideo y a Colonia, dicho ejército se lanza a la invasión de Río Grande do Sul, territorio limítrofe con la Banda Oriental durante el año 1826.

La actitud de los imperiales siempre ha sido defensiva de manera que Carlos Alvear , jefe del Ejército Republicano tenía la iniciativa obteniendo victorias en Bacacay y Ombú en febrero de 1827.

El 20 de febrero de 1827 fue una fecha brillante para las armas rioplatenses en Ituzaingó. Los republicanos invirtiendo en el campo de Marte 7.700 hombres y los imperiales respaldados por 6.300 guerreros chocan con un inicio desfavorable para los hispano parlantes para luego ser revertido el resultado gracias al coraje y orden que han sabido imprimir sus jefes.

La victoria no fue aniquiladora pero marcó la tendencia de la guerra que siempre fue favorable para las Provincias Unidas.

El almirante Guillermo Brown, fundador de la marina militar argentina, quien se cubrió con más gloria contra los brasileños.

En el plano naval, la flota brasileña era superior por lejos: cincuenta naves de guerra sólo para ahogar el comercio porteño. Y Buenos Aires apenas pudo alistar dos bergantines y once cañoneras que mucho después fueron agregadas a los mismos una fragata, otros dos bergantines y una goleta. Todo eso al mando del mítico almirante Brown quien se cubrió de gloria americana durante las guerras de la Independencia.

Durante 1826 y 1827, Brasil ejerció un bloqueo eficaz. Pero hacia el final de la guerra, los argentinos que tenían a favor la baja profundidad del Río de la Plata y sus barcos de poca calada, libraron los combates navales de Juncal (7/8 de febrero de 1827) en donde los brasileños perdieron quince de diecisiete barcos de una flotilla desprendida. Después estaba la victoria de Quilmes (24 de febrero de 1827) aunque después Brasil se hizo respetar un poco con su solitaria victoria naval durante la guerra en Monte Santiago (7/8 de abril de 1827).

Lo que más dañó a la flota de Brasil fue la guerra del corso. Las Provincias Unidas libraron muchas patentes de corso con fines de perjudicar el trafico de Colonia y Montevideo en poder brasileño. Los imperiales encontraron la cueva de los corsarios en Carmen de Patagones resolviendo ocuparla el 6 de marzo de 1827. Pero ante la pequeña guarnición de ciento catorce milicianos, pierden sus cuatro barcos, toda su tripulación y la tropa transportada afectando enormemente la moral imperial.

Los "castelhanos" como llamaban los brasileños a los rioplatenses han triunfado incuestionablemente.