Capitulo 9:
Pesadilla en medio del sueño victorioso
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Rivadavia intentó negociar la paz con el Brasil. Envió a Manuel José García un muy poco hábil diplomático, quien, a pesar de los triunfos militares obtenidos por las Provincias Unidas, firmó un acuerdo en el que se reconocían los derechos de los brasileños sobre los territorios de la Banda Oriental. Estalló el escándalo, el acuerdo fue repudiado y rechazado y Rivadavia huérfano de hasta el entonces incondicional apoyo unitario renunció al cargo el 30 de junio de 1827. Le sucedió como presidente interino Vicente López y Planes, el autor del Himno Nacional Argentino el 5 de julio de 1827. Dicho nuevo mandatario restablece la autonomía de Buenos Aires y reinstaura la Junta de Representantes porteña que elige días después como gobernador a Manuel Dorrego, un jefe federal que había combatido bajo San Martín y era veterano de la guerra contra el Brasil. Eso no agradó al altivo y unitario Alvear quien legó el mando del Ejército Republicano en manos del oriental Lavalleja. López y Planes renunció a su vez a la Presidencia provisoria y el Congreso General Constituyente se declaró disuelto. Los Estados provinciales recuperaron de esa manera su soberanía y el movimiento federal se fortaleció.
Eso satisfizo a los provincianos, viejos camaradas de los uruguayos quienes no pusieron ningún reparo pero encolerizó a los militares de extracción unitaria quienes no aceptaban ningún tipo de autonomía ni segregación de ningún miembro de las Provincias Unidas. Tanto Juan Manuel de Rosas como Julián Segundo de Agüero le advirtieron claramente a Dorrego las nefastas consecuencias del Tratado Preliminar de Paz. El primero le decía al entonces gobernador: "Será tan ventajoso como usted dice el tratado celebrado con el Brasil; pero no es menos cierto que usted ha contribuido a formar una grande estancia con el nombre de Estado del Uruguay. Y esto no se lo perdonarán a usted. Quiera Dios que no sea el pato de la boda en estas cosas." Por su parte Agüero, advertía la futura suerte del gobernador Dorrego: "Nuestro hombre está perdido: él mismo se ha labrado su ruina".
El general cordobés José María Paz, veterano de la guerra con el Brasil regresó a su terruño, se apoderó del gobierno de Córdoba al derrotar a Bustos y, tras vencer al cacique federal oriundo de La Rioja, Juan Facundo Quiroga, todo un personaje, en La Tablada el 22 de junio de 1829 y en Oncativo el 25 de febrero de 1830, formó la Liga Unitaria. Las Provincias Unidas habían perdido su razón de ser. Había nacido de esa forma penosa, sangrienta y dividida la Confederación Argentina. |
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